Croquetas y canelones verdes, veganos y de Cataluña

Hablaba ayer con una abuela muy mayor de Cataluña sobre lo complicado que se lo han puesto los hijos para cocinarles las clásicas croquetas y canelones de toda la vida al volverse veganos los nietos mayores. Que no sería complejo excepto porque suprimir con total entereza los productos animales en la cocina que hacen las personas mayores, les vuelve algo incomprensibles pues nos decía casi con amargura: —¿Cuánto huevo puede llevar una hoja de pasta de un canelón?

En ambos casos las soluciones para convertir unas croquetas y unos canelones en veganos son muy similares. Rellenos de espinacas con pasas sin pepitas y piñones, o de acelgas o verduras verdes o incluso añadiendo un picado de champiñón a la verdura para reforzar el sabor. 

Para la bechamel en vez de leche de vaca utiliza leche de soja que es la que logra una textura más similar a la salsa bechamel de siempre. El resto de leches vegetales no son capaces de hacer una buena salsa bechamel, nos decía.

En el caso de los canelones, para tostarlos al horno nada de queso rallado y ella lo cambia por frutos secos algo picados desde pipas de girasol a nueces o semillas de esas de ensaladas. 

Pero hay un problema añadido. Hay que buscar láminas de pasta que no estén hechas con huevo. Y en el caso de las croquetas tampoco se pueden rebozar con huevo sino con pan rallado algo más gordo y apretado contra la masa de la croqueta para que no se suelte a la hora de freír.

La abuela nos contaba que ella las llama croquetas verdes a las veganas y croquetas marrones a las de carne. Y en el caso de los canelones exactamente igual, canelones verdes o marrones. Cuando la hija le reclama uno de estos dos platos tiene que acompañar la petición del color, para que la abuela se entere bien.

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