Lomo de cerdo Duroc con ñoras y naranja

Hoy vamos a explicar un plato sencillo de hacer y algo distinto. Un trozo de lomo de cerdo con ñoras y naranja. Para ellos tendremos que comprar un buen lomo de cerdo en un trozo como de un kilo, a ser posible de una buena raza como la duroc, y que dejamos toda la noche anterior en una olla cubierto con agua más una cucharada sopera de sal por litro a modo de salmuera. Luego esto además de limpiar la carne de sangres internas nos convierte la carne en un producto que ya no necesita sal en la cocción.

Vayamos pues a la receta. En una olla rápida freímos o pochamos una cebolla cortada en trozos regulares (luego todo irá a la batidora) junto a dos zanahorias, pimienta blanca y unos clavos de especias. a la vez ponemos el trozo del lomo escurrido del agua y lo dejamos freír por todos los lados a fuego fuerte.

Cuando ya veamos la verdura pochada y la carne del lomo cerrados los poros o tostadas las partes exteriores, añadimos dos ñoras o pimientos secos que hemos puesto a hidratar unos minutos en agua caliente, el zumo de cuatro naranjas y la cáscara amarilla de dos de ellas (no la parte blanca), un vaso de 125 c.c. de oporto o vermut o brandy, el doble de agua y una cucharada sopera de tomate en salsa.

Cerramos la olla rápida y la ponemos al fuego unos 30 minutos de tiempo contando cuando el silbato o sistema de control advierta que ya tiene la temperatura correcta.

Abrimos al enfriar la olla y retiramos la carne. El resto de verduras lo pasamos todo por la batidora. A la hora de servir hay que cortar el lomo en filetes no muy finos cuando esté frío para cortarlo bien y lo ponemos en una bandeja que cubriremos con la salsa muy caliente. Hay que poner todo unos cinco minutos al horno para que esté caliente a la hora de servir. También se puede tomar templada simplemente con la salsa bien caliente por encima. Depende de gustos.

Si deseamos que el plato amargue un poco, se debería añadir a la hora de cocer las pieles de las dos naranjas pero sin quitar la parte blanca de las cáscaras.

Pizzetas caseras de lo más sencillo

Nada hay mas sencillo que estas pizzetas o pizzas pequeñas, simples rebanadas de pan tierno y tostado que convertimos en pizzas a nuestro gusto para un plato de cena o para unos aperitivos. Simplemente corta en diagonal unos trozos de pan de la barra, mejor todavía si es pan de hogaza y han salido unos trozos amplios y finos.

Los ponemos en una bandeja para horno y ls ponemos por encima un ligero toque de tomate frito o unos trozos de tomate natural cortado en dados una vez que lo hayamos pelado (tras escaldar o simplemente con un pelador) y ponemos por encima queso de fundir, mejor si es de una clase de calidad.

Se mete al horno fuerte unos 10 minutos y tras fundirse y empezar a tostarse ligeramente el pan se le añade unas gotas de aceite de oliva virgen extra con unos golpes de pimienta, de orégano o incluso de semillas. Y se toman calientes con un buen vino o una cerveza.

Si quieres algunos cambios permite todos los que te puedas imaginar. Desde jamón dulce, jamón serrano, sobrasada, salmón ahumado, beicon, pescado desmigado, bacalao por ejemplo, etc. Simple y rápido, y sobre todo fácil.

Degustación de platos de la cocina en Croacia

En cada país de Europa se intenta tratar a los turistas de una forma muy amable y además se les intenta dar a conocer su tradición gastronómica como un valor añadido a las visitas. Hoy se sabe que el valor de la gastronomía local es un activo importante para atraer a turistas y para que estos además gasten más en los días que van a pasar en su visita a un país diferente al suyo.

Por eso en muchos países además de ofrecer sus particulares platos, se “inventan” otros para dar a conocer mejor sus sabores y presentaciones. Este ejemplo servido en Croacia nos sirve para ello. Son unos “entremeses” o aperitivos o plato de degustación de diferentes productos que por sí solos podrían ser cada uno de ellos un plato principal.

Una col refrita con una salsa especiada, tres tipos de pescados distintos entre ellos el salmón a la plancha y los otros dos con un rebozado fino, un poco de empanada, un poquito de bacon ahumado y una especia de acelgas o de cachelos en una salsa de nata algo agridulce. Son siete productos diferentes, que no todos tienen que encajar perfectamente, pero que muestran una pequeña degustación de sus productos.

¿Qué es el BLW? Alimentación dirigida al bebé antes del destete

¿Qué es el BLW? Simplemente “Baby Led Weaning” o alimentación dirigida al bebé antes del destete o en el tiempo intermedio en que el bebé se alimenta de leche materna y va conociendo poco a poco alimentos que toma el resto de la familia. 

La idea es que el propio bebé se vaya alimentando él solo con trozos de alimentos blancos que se lleva a la boca con sus manos, que los vaya masticando posiblemente sin dientes o con muy pocos dientes, y aprenda a tragarselos una vez ya medio triturados.
En realidad al bebé le tenemos que ir enseñando a comer de lo mismo que come la propia familia, pero sabiendo seleccionar lo que se debe y lo que no se debe tomar. 

Por eso es lógico que esta alimentación no sea rígida y depende de la gastronomía de cada zona. No pueden aconsejarse productos tipos pues un bebé japonés tomará alimentos distintos a un español o a un marroquí.

Pero aquí el sentido común es básico. No debemos darle sal, especias, o incluso algunos alimentos habría que cocerlos (en agua o a microondas) unos pocos minutos y dejarlos luego enfriar para simplemente abrandarlos y adaptarlos a sus posibilidades fisiológicas como podría ser en algunos casos con la manzana o la pera, que pueden resultar duros de entrada y lograr que el bebé en vez de machacarlos con su incipiente boca sin dientes, se lo trague.

La idea es que a partir de los seis meses el bebé ya sepa alimentarse solo poco a poco y lograr que no haya que preparar papillas o purés, ampliando sabores y texturas lo que le facilitará conocer más alimentos. 

De esta manera será el niño quien sepa auto regular qué cantidad se quiere llevar a la boca para alimentarse y se previene una sobrealimentación. Para ello el bebé debe poder coger con la mano los alimentos y debe tener aprendido la masticación bucal, con o sin dientes.

Pero además el bebé aprende habilidades nuevas con sus manos, toma comida real desde el principio evitando las clásicas papillas de frutas y cereales muchas veces con excesiva azúcar, sirve para que el bebé entienda desde casi el principio que participa de la comida familiar, que toma lo mismo que todos, que sabe controlarse el hambre y los ritmos de comida, se ahorra tiempo entre los miembros de la familia y se crean hábitos familiares de alimentación que logran prevenir el sobrepeso.

Este sistema de alimentación BLW no debe sustituir totalmente a la leche materna que hay que intentar que sea el alimento prioritario en los dos primeros años de vida del bebé. 

Hay que advertir también que todo este proceso hay que hablarlo con los pediatras que nos atiendan, para conocer sus opiniones y para que haya coordinación entre las partes. 

Hay que empezar por frutas como el plátano, la pera, la manzana o la sandía y el melón, para meter poco a poco el calabacín y la patata.

Y nunca antes del primer año darles frutos secos enteros, verdura de hoja verde, alimentos ultraprocesados como la bollería, carnes fuertes y poco hechas, sal o leches desnatadas y pescados de una procedencia no conocida o peces azules de gran tamaño y tampoco marisco.

Arroz al horno y paella valenciana. Comida entre amigos

En esta ocasión simplemente os voy a dejar unas imágenes de un arroz al horno realizado este fin de semana en Valencia y de una paella clásica. No es la de arriba la clásica paella que conocemos con ese nombre, sino un arroz al horno con medios tomates, morcilla, carnes, patata y garbanzos. Un arroz muy cercano a lo que en otros territorios podríamos llamar rancho, aunque los ingredientes no son los mismos.

La idea es que os quedéis con la imagen como ejemplo de lo que se suele hacer en Valencia entre amigos en un día de campo. En este caso se han reunido 12 personas y se han hecho dos paelleras. La que vemos arriba con un arroz al horno y una clásica paella abajo donde se puede ver unas ramas de romero abundantes y puestas casi sin miramiento. En otras zonas nos parecerían una barbaridad. 

Tal vez mirando unas imágenes sobre las formas de cocinar las paellas entre amigos valencianos también se aprende a cocinar.


¿Cuántos alimentos despilfarramos en la carnicería o pescadería?

Hoy he tenido que esperar un buen rato en el carnicero y he podido observar en vivo y en directo la cantidad de comida que desperdiciamos a la hora de comprar. Luego viene la que se pierde a la hora de tener en casa y no consumir. Nos falta formación alimentícia o una base gastronómica o de cocina de aprovechamiento, que tengas los ingresos que tangas, debemos saber para que sea sostenible el consumo.

A un pollo de los amarillos, de los caros, le han quitado la carcasa a la bruto y ha ido a la basura, el cuello, las puntas de las alas y toda la piel. Esta última podría ser recomendable aunque si el pollo es amarillo y se ha alimentado de maíz y pienso de calidad, su grasa es más válida. Pero admito la piel como basura. A la hora de sacar las pechugas los trozos pequeños van a la basura y las puntas de los muslos que son mucho más que puntas. El hígado también y además todo el interior ya ni tan siquiera se sirve a la venta, ya es desperdicio antes de ir a la tienda.

¿Cuánto ha quedado de un pollo de 3 kilos?

Pero esto mismo sirve para las puntas de ternera, trozos de ternasco que no son bonitos y sin duda sus sebos, o con las patitas del conejo, etc. En la pescadería muy pocas personas se quedan las cabezas de las merluzas, de pescado blanco con el que hacer un excelente caldo.

Cada uno puede comprar lo que quiera, no voy a decirle qué debe pagar con su dinero, Pero o somos capaces de entender que con las cabezas del pescado blanco y con las carcasas de los pollos como ejemplos más fáciles, se debe hacer un excelente caldo o será insostenible para el planeta un consumo desaforado de carnes y pescados, mientras seguimos admitiendo que miles de personas se mueren de hambre, y el planeta no puede soportar un consumo sin control.

El pan y las pizzas nacieron juntas hace al menos 4.000 años

Tenemos constancia de que hace ya más de 4.000 años que el ser humano fabricaba pan con los ingredientes más básicos, una primera comida “preparada al fuego” y no simplemente alimentos directos como pueden ser frutas, carne de animales o verduras crudas. 

El pan junto a una especie de cerveza o bebidas fermentadas por semillas de cebadas podrían ser los primeros platos “cocinados” de los que de momento tenemos presencia, junto con animales preparados al fuego para ablandarlos o secados para conservarlos.

Un primer pan, posiblemente en Mesopotamia, entre el final del Mar Mediterráneo, el Mar Caspio y la zona cercana del Golfo Pérsico, se fabricó de una manera muy similar a algunos panes actuales. Mezclando harina de cereales con agua templada, amasando bien la mezcla hasta lograr que una masa que no se pegara a las manos y que fuera fermentando levemente por dentro de su composición. 

Se tapaba y se dejaba fermentar toda la noche con algo de sal para a la mañana siguiente hacer tortas planas y redondas que se cocía en horno fuerte de leña.

Aquellos primeros panes redondos cocidos en el interior de hornos y en algunos otros casos redondos y muy planos, cocidos en el exterior de esos mismos hornos donde se cocían carnes u otros panes, a veces se servían con verduras y carnes encima, cortados a trozos los ingredientes para comerlos todo junto, el pan y esas carnes y verduras mezcladas y a veces sazonadas con algunas hierbas. 

Estaríamos hablando incluso de unas primitivas pizzas, de un plato hoy muy reconocido pero que en realidad es muy simple y sencillo para fabricarlo en casa cuando no había grandes alardes de herramientas.

Harina, agua, sal, un horno, y algo de carne y verduras hechas en el mismo fuego, para acompañar por encima de ese pan. Simple, sencillo, fácil y aprovechando los pocos elementos que tenían a su disposición.

Recetas típicas de la cocina de Huesca ciudad

El Ayuntamiento de Huesca ha editado un pequeño folleto para los visitantes con algunas recetas de la que considera claramente oscenses, recetas gastronómicas del patrimonio aragonés, recetas históricas, que vienen del campo, de la ganadería o la agricultura, de las casas amantes de la buena mesa con sabores recios y potentes, con platos de energía para días de frió y de mucho trabajo.

Os dejo la lista de las recetas que desde Huesca nos recomiendan conocer como muestra y emblema de la gastronomía oscense más reconocida. 


Son 13 porque en Huesca no se cree nunca en la mala suerte, pero si os da un “algo” tranquilos por ello, que le podríamos añadir un postre al final. Por ejemplo una Coca de Fraga o unas torta de Ayerbe, aunque no la recomiende en su folleto el Ayuntamiento de Huesca. No es de su capital pero son de su provincia.


Pollo al chilindrón 
Paletilla de cordero asada
Migas a la pastora
Salmorrejo de carnes
Magras con tomate
Recao de judías blancas
Ajoarriero de Huesca
Trucha encebollada
Fardeles de hígado
Pepitoria de cordero
Fritada de caracoles
Cangrejos de río en tomate picante
Arroz con conejo y caracoles


Entiendo que algunx de vosotrxs habéis venido hasta aquí buscando las recetas y no simplemente su nombre. Pero es que son muy sencilla de encontrar por internet, y tal vez lo más interesante sea simplemente conocer qué nos recomiendan desde la ciudad de Huesca como recetas "suyas" para que las conozcamos.

Cucharas de pastor de maderas nobles, en el Norte de ESpaña

Era habitual y casi una obligación que hasta mediados del siglo pasado todos los pastores se hicieran ellos mismos una cuchara al menos para llevarla encima y poder comer de los pucheros comunes cuando se juntaban en los campos y montes diversos con otros pastores en parideras o bordas, donde hacían comidas comunales sencillas pero contundentes. 

Empleaban para su fabricación madera de boj y a veces astas de animales de la zona. En los casos de cucharas de madera casi siempre la hacían ellos mismos o amigos pastores que eran hábiles para darles forma a la madera. Pero en cambio las de asta de animales, las fabricaban más como artesanía propia de tiempos muertos en el campo y siempre eran fabricadas por los propios pastores más duchos en estas artes.

Algunas llevaban el nombre del dueño mientras que otras eran simples y sin grabar lo que demostraba que eran compradas o regaladas por otros artesanos de la zona. En todos los casos, siempre en la alforja, junto a la navaja y la bota de vino, llevaban su propia cuchara de boj que cuidaban como oro en paño.

Centro de Mesa con verduras, hortalizas y frutas

Adornar la mesa donde vamos a celebrar una buena comida es una de las acciones complementarias más bellas y a veces nada sencilla. Deben encajar los colores, las formas no deben molestar en la reunión, no hay que ser excesivo y mucho mejor ser sutil y suave. Así que esto que os enseño no encaja nada en una mesa particular, en las mesas que nosotros ponemos para reuniones entre amigos o para una cena de celebración, íntima o de amigos.

Pero es una de las formas que se siguen practicando en hoteles, en cruceros, en grandes mesas de buffet donde lo que encaja son formas que ocupen espacios y den color y sensación de cantidad y calidad. Y hay auténticos especialistas que con frutas y hortalizas, con verduras bien elegidas son capaces de realizar centros de mesa que resultan curiosos y casi artísticos.

Bebidas históricas de la España de las tabernas y los fuegos

Hay bebidas típicas en España que vienen de hace miles de años y las seguimos tomando tras muchos siglos sin saber que son tan antiguas. Un detalle histórico que se mantiene muchas veces sin saber que en su interior ancestral conviven ritos, orígenes de la Edad del Hierro, de las épocas romana y griega, bebidas iniciáticas que las realizaba el “jefe” del grupo social en ceremonias donde se juntaba el diálogo, los bailes, los discursos, los ritos religiosos, las invocaciones a momentos naturales. Incluso acompañadas de humos, de fuegos, de tabacos diversos.

El zurracapote, la cuerva, la sangría, la ratafia o la queimada son ejemplos de estos ritos donde las bebidas típicas son el centro de atención con formas muy similares, y donde todo lo que configura el ritual es mucho más que simplemente beber.

Un “jefe” mezcla varios ingredientes en una olla común, los revuelve y los mima, les habla y nos habla en una ceremonia a veces incluso larga, dentro de un rito donde existe incluso un “truco” personal de cada uno de los cocineros “Jefes de Grupo” para conformar una bebida que servirá de base a una jornada generalmente nocturna, donde se mezclan adoraciones, fiestas y tratos.

El lugar y la pieza de cerámica o barro para hacer la mezcla es común para todos, y luego cada comensal o bebedor tiene su propio recipiente que utiliza para ir sacando la bebida y beberla en un orden establecido. Nadie se salta ese orden. Algo que también sucede en el Norte de España con la sidra o con los vinos en bodegas y lagares, pero con algunas peculiaridades.

Estas bebidas rituales se componen casi siempre de elementos e ingredientes muy comunes. Un vino o una bebida base y común, un azúcar para que entre bien y aumente el alcohol, frutas dulces y ácidas y algunas especia. Bebidas que se “hacen” en el acto o que se preparan con anterioridad para que fermenten algo y que luego se complementan en la noche del rito añadiendo conjuros, con bendiciones, con fiestas de bailes y danzas. 


Reunidos alrededor de un fuego podría ser el primer concepto social de lo que todavía seguimos utilizando con el nombre de tabernas, bares, cafeterías de charla y bebida. Lugares de historia social en los que se acuerda, se discute mientras se habla, se firma con la palabra y el sorbo, se crea sociedad y economía sin escribir.

La gastronomía es cultura, creación y por ello: Historia y Arte

La gastronomía, ese paso social y de comunidad ya inteligente que va mucho más allá del mero hecho de alimentarse, está lleno de ritos, de formas llenas de etiqueta, de conductas sociales que rodean y envuelven la mesa y a las personas que se sientan a su vera. Y como no es simplemente alimentarse sino mucho más, tenemos que entender a la nueva cocina como un paso hacia convertir a los sabores y los alimentos como una herramienta para crear mucho más que una forma de alimentarnos.

Los romanos o los árabes, los judíos también, dentro de sus particulares formas de hospitalidad, en muchas de ellas existen unos referentes de alimentos, bebidas o mesas. Recuerdo en Marrakech una visita a un pequeño museo local poco visitado, donde fuimos agasajados mi pareja y yo con un té y una pasta sentados en una mesa frente a un jardín árabe para descansar de la visita cuando esta ya acababa. Era una manera de agradecerte la visita, de compartir contigo algo más que sus obras de arte de las paredes, dándote unos sabores, una hospitalidad suya, socialmente suya.

Pero en muchas sociedades, desde España a países de Iberoamérica o de Asia, tras la muerte suceden reuniones ante la mesa con alimentos y bebidas. Otra vez más la gastronomía sirve para “estar” y para hablar y recordar. Cada sociedad tiene sus modos y también sus platos y sus bebidas propias para estos momentos.

En España se celebra con postres diferentes los santos más reconocidas en el catolicismo. La Navidad, el día de Reyes, los patrones locales, San Blas, Santa Águeda o San Nicolás son unos de los muchos ejemplos donde el producto se sirve acompañando el día del Santo. Reglas que se mantienen por los siglos, se sea o no se sea creyente. La gastronomía trasciende a las creencias religiosas para ser meramente modos sociales de comportarse.

Pero también la gastronomía acompaña a las celebraciones. Sean bodas o comuniones, bautizos religiosos o contratos de compra venta. Incluso la gastronomía sigue acompañando a las personas en las fechas de conmemoración y recuerdo de estas celebraciones. No es tampoco fácil perderse unos buenos platos en una mesa completa ante los aniversarios de fechas memorables.

Y es en estas celebraciones donde podemos conocer y retener algo fundamental para mantener la gastronomía en el recuerdo de la historia, manteniendo platos muy antiguos. 

Todas las familias tienen (o tenían) platos familiares para ciertas fechas de celebración. Cardo con almendras, carnes asadas, recados o cocidos, pastelerías diversas o simplemente crespillos, vinos calientes o borrajas, menestras o bacalao en salsa. Y esa repetición que va pasando entre generaciones ha logrado que estas recetas se mantengan ante la historia.

Todos queremos aprender a freír muy bien unos huevos fritos con longaniza, pero también hacer unas buenas sopas de pan o unas rosquillas de la abuela, un rancho con caracoles, un arroz con conejo, un cardo como la madre o unas patatas a la importancia. 

Deseamos hacer unos boliches o unos garbanzos con tripa, unas judías con oreja o unas manitas de cordero rebozadas. Simplemente porque representan sabores de la niñez. Y si eso se pierde, desaparece parte de nuestra cultura.

Excesiva diferencia entre precios de origen y precio al consumidor

Entre lo que cobran los agricultores por su producción y lo que pagamos nosotros en el supermercado hay una diferencia tremenda. Lo sabemos y parece que no somos capaces de hacer nada para evitarlo. Y se puede. 

Ayer se hablaba de que una lechuga iceberg se compraba por 0,10 euros y se vendía a 0,90 céntimos. Y además se sabe que hay una enorme parte de esas lechugas que se quedan en las cunetas tras recogerlas pues al limpiar las hojas de fuera el tamaño que queda no es apto para la venta según los comerciantes. 

Es necesario poner más luz, más información para que al final no tengamos una España tremendamente grande y vacía porque no salga rentable ni plantar lechugas y se tengan que comprar todas en otros países. ¿Nos damos cuenta del problema?

No se trata de que el consumidor pague más, se trata de que las diferencias entre precio del agricultor y precio del supermercado se acerquen. 

Los gráficos son de el diario digital La Información en el caso de arriba y del diario El País en el de abajo.


12 infusiones diferentes de una cafetería de Zaragoza

Las cafeterías ofrecen una carta de infusiones que a veces sorprenden, pero cada día más clientes escapan del clásico café y se meten en un mundo lleno de posibilidades, de sabores e incluso de ventajas digestivas. El mundo de las infusiones es complejo, completo y variado. Os dejo una carta de infusiones de la cafetería panadería Simón de Zaragoza, muy conocida y situada junto a la iglesia de la Magdalena, y donde además de poder elegir hay una explicación de cada una de ellas y un precio muy competitivo.

Nota.: Si haces "clic" sobre la imagen la verás más grande, para leerla

¿Por qué el cuello o los bajos de ternasco son tan caros?

En esos complejos mecanismos comerciales que casi nos obligan a comer lo que quieren los oficinistas económicos que toman las decisiones en sus despachos, podemos observar desde hace unos años que el precio de las cosas de comer, de los teóricos segundos platos, ya no tiene nada que ver con su calidad sino con el precio que estamos dispuestos a pagar por ese segundo plato, y me voy a explicar.

El comerciante sabe que necesitan para una familia media entre 600 y 700 gramos de comida, o lo que es lo mismo para ellos: entre 4,50 y 7 euros de gasto. Y con esos baremos adaptan los paquetes y los precios finales de cada elemento.

Las diferencias las marcan ligeramente el tipo del producto, pero no mucho, o al menos mucho menos que antes.

Luego tenemos el ejemplo de las imágenes de arriba. Somos capaces de adaptar el precio del producto para que no se haga competencia sobre sus homólogos por comparación en el lineal. Y nos podemos encontrar casos como este, donde el cuello de cordero, hasta hace una década un producto muy barato, es capaz de competir en precio kilo con cualquier otro producto. 

La inflación le ha afectado mucho más al cuello de cordero, pues de seguir a 3 euros el kilo en vez de a 8 euros el kilo, ese paquete que se vende a 2,69 euros se tendría que vender a 1 euro. 

Y claro, no es eso, pues entonces menos clientes comprarían el ternasco normal. Sin contar que el valor del paquete se compone de la carne, pero también de los envoltorios, del tiempo utilizado en envolver y luego en cobrar, etc. ¿O acaso crees que los dos tipos de plástico de la bandeja no los pagas tú, aunque los tires?

Está muy claro que el cuello es para caldo o para hacerlo guisado con patatas y que tiene un tipo de clientes muy determinado, pero el que quiera cuello sabe que lo tiene que pagar más caro que la ternera si analizamos el peso del hueso. Pero nadie se dedica a eso. 

Lo que permite vender una carne que se consume poco o que era muy barata hace no mucho tiempo, en una carne cara, pues es casi todo hueso o partes no utilizables. 

Claro que… ¿por qué tiene que ser barato un caldo de los buenos hecho con carne sabrosa, se preguntan los comerciantes?

En Zaragoza se vende el peor vermut del mundo. Pero de mentira

Hay muchas maneras de vender un producto y una de ellas es decir lo malo que es. Curiosa forma de potenciar sus valores, lo sé. Como lo parece saber el dueño de este bar de Zaragoza en el Coso Bajo. No es verdad que su vermut sea el peor del mundo pues los vermut del Norte de España, muchos de ellos de la vecina Cataluña, son fabulosos aunque es verdad que en Aragón también se hacen muy buenos vermut pero no en tanta cantidad.

Pero el vermut es un rito, no es una bebida es una reunión, es unas tapas con un acompañamiento. No es posible tomar un buen vermut en solitario y tampoco es posible (o casi) tomarlo sin unos calamares, unas gildas o unas anchoas. 

Como el vermut es un clásico, casi es recomendable acompañarlo de clásicos. Un pepinillo relleno de escabeche puede ser uno de esos clásicos casi viejunos. O unos berberechos con unas gotas de vinagre suave y otras de aceite de oliva virgen extra.

Cocina arqueológica de Aragón y Soria. La garrancha

La gastronomía depende en sus dietas de la economía de sus pueblos, de sus gentes, de sus posibilidades. Dependía mucho más antes, cuando las recetas son los ejemplos casi arqueológicos que nos muestran la realidad de los territorios. Aragón casi siempre ha sido un territorio pobre de gentes con pocos recursos, y eso se nota en sus cocinas viejas. Se criaban animales en algunas casas pero no siempre se podían matar para comer, pues eran mucho más que carne, eran también leche y huevos, embutido para todo el año, quesos, lanas o pieles y ropas.

Los animales eran sacrificados cuando ya su edad les impedían ofrecer otros productos que no fueran sus carnes, y por eso los pucheros lentos y largos de cocción es la norma en muchas de las recetas rescatadas. Y las carnes eran en muchos casos señales de fiestas y celebraciones familiares, donde ya casi por obligación había que ofrecer lo que como norma no se tenía en la cocina. O también de acuerdos comerciales que se cerraban en el campo pero se terminaban sobre la mesa con vino y comida.

En los fríos de enero y febrero se mataba al cochino para aprovechar esos tiempos heladores que curan la carne sin pudrirla y daban la ocasión de hacer morcillas y embutidos que se oreaban al aire frío junto a los jamones, los lomos, o las carnes que se tenían que secar para que aguantasen en aceite o bien secas la mayor parte del tiempo.

Se decía: Berzas en un bancal, nabos en buen tornallo, y ya tienes para cenar medio año. (Tornallo es un trozo de huerto con el mismo producto sembrado). Y con cereales, vino y algo de grasa o manteca, según qué sitios aceite, legumbres secas, verduras del huerto, huevos y algunos frutos secos se iba pasando el mes, antes de coger carne de tu ganado. El pescado no existía en las tierras del interior más que como bacalao, congrio seco o sardinas de cubo.

Así que las noches en los pueblos aragoneses eran de sopas de ajo con sebo y pan viejo, a veces con huevo según las gallinas que se tuvieran, pues tras un día de campo había que calentar el cuerpo por dentro con fuego y sabor, y las sopas de pan además de ser contundentes y de fácil digestión, quitan el hambre y obligan a tomar líquidos.

En las comidas de día de fiesta, en esas comidas de calma en el hogar y no de tener que estar trabajando en el campo, se preparaban cocidos o potajes o “recaus” que eran lo mismo siendo en todos los pueblos únicos. Legumbres secas que se ponían a cocer junto a verduras, patatas, arroz o no, y algo de carne seca o de tocino o chorizo de olla, dependiendo de cada casa. 


En la imagen podemos ver una garrancha, una pieza del hogar que servía para colgar carnes a secar o ahumar si se ponía junto al fuego del hogar. La parte de arriba a veces con grasa, y su forma con la pieza superior que otras veces era de madera e incluso con agujeros  era para defender de los roedores y que no pudieran acceder a las carnes.

Queso de La Litera de leche cruda de oveja. Huesca

Una de las ventajas de viajar es la posibilidad de probar productos de la zona, distintos y sobre todo mucho más naturales al no depender de grandes marcas comerciales, sino de mercados de cercanía donde si algo está mal o es caro, no es fácil poder vender. Los Mercados de Kilómetro Cero son a su vez muchas cosas, y también una forma de conocer nuevos sabores, no totalmente diferentes, sino matizados, naturales, sencillos.

Este queso de oveja es de Altorrincón en Huesca, un buen queso con la denominación de Queso de La Litera, de leche cruda de oveja que tratan con mimo hasta lograr quesos de menos de un kilo, secos en su punto para tener un sabor contundente que encaja maravillosamente con vinos de Somontano.

Ellos en su etiqueta ya hablan de que la leche de oveja es de ganadería propia.  ¿Se puede pedir más? Simplemente ovejas que deben cuidar con la obligación de que son la materia prima que da vida a su negocio de quesos. Pero como este ejemplo hay centenares repartidos por toda España. Productores de pequeños tesoros de sabor, que cuidar las recetas y las formas de siempre, para no perderlas.

Patatas fritas "Patatinas" de Mercadona

Es normal intentan copiar sin copiar, intentar imitar para aprovecharnos de lo que ya parece un éxito que se consume y se acepta. Y esto sucede en casi todos los modos y sistemas comerciales o de producción. No es copiar, es tal vez imitar desde otra óptica. Y este parece el caso de estas patatas fritas llamadas "Patatinas" que comercializa Mercadona imitando a unas patatas fritas congeladas que vende un local de comida rápida. Su precio es inferior a 1 euros.

¿Y lo logra? Pues ellos recomiendan en la bolsa calentar su contenido sin la bolsa durante 30 segundos en el microondas a la mínima fuerza para darles calor y sin duda se acercan mucho al que sería el producto original. pero también digo que sin pasar por el microondas están francamente diferentes y muy buenas, crujientes, sabrosas y agradables.

Las fabrican en Venta de Baños, Palencia, es como su original un producto muy calórico frito en aceite de girasol y se pueden tomar como un snack o como acompañamiento rápido para algunos platos de meriendas o cenas que quieran similar lo que se sirven en algunos locales de nombre conocido. 

¿Es ético el sistema del 70% de descuento en la segunda unidad?

Hay técnicas comerciales que dan asco pues están dirigidas para liar al consumidor menos formado, y que se realicen en barrios de clase humilde donde el número de personas mayores y con no mucha capacidad para estar sacando cuentas de memoria es un hecho, resulta como poco indigno para las grandes marcas de supermercados.

Al 2 x 3, se unen los trucos o tratos de la segunda unidad al 30%, al 50% o al 70% en el mismo lineal, en el mismo supermercado y en los mismos días. Para que el cliente poco avezado nunca sepa qué tiene que pagar por lo que compra. La defensa lógica, la única buena, es no comprar nada de estos artilugios comerciales que suenan más al juego de los cubiletes de algunas calles céntricas que a sistemas realizado para ahorrar, como dice el cartelito.

Una botella de vino vale según lo pone en texto pequeño y negro a 5.99 euros. Si compras dos, la segunda te cuesta a 1,80 euros puesto en rojo, en negativo y en bien grande. En realidad como tienes que comprar dos botellas te salen las dos a 7,99 euros la compra y eso te lo ponen en más pequeño todavía. 

PERO NO PONEN A CUANTO TE SALE CADA BOTELLA que en el caso de la Baltasar Gracián es a 4 euros la botella. Y si no sabes bien que te sale a 4 euros la botella no puedes saber si te la han subido o te la han rebajado con arreglo al precio que tenía antes de inventarse este truco o trato del 70% de descuento. 

Y no, NO PONE EN NINGÚN LADO QUE UNA BOTELLA SI LA COMPRAS CON LA OFERTA TE SALE A 4 EUROS.

No quiero comentar nada más, que cada uno tome sus decisiones, opine lo que crea y decida si es lógico este procedimiento, sobre todo cuando afecta a personas que no les resulta fácil sumar y restar de memoria, con textos a diferentes tamaños y colores, según conviene al comerciante.

Ganan más, vendiendo la mitad. Y es legal y nosotros caemos en la trampa

Los precios comerciales en un mercado libre como el de España lo marcan los comerciantes. No voy a entrar en ese tema, pero sí en que los consumidores debemos saber sus métodos y tomar las decisiones que estimemos oportunas, sin caer en las trampas y en los engaños excesivos.

Este cerveza, buena calidad según mis gustos, la estaba comprando a 1 euro la lata durante todo el mes de enero. Y hoy 30 de enero me la encuentro a 1,79 euros la lata. La han subido en el Alcampo un 79% de la noche a la mañana. No han intervenido ni tormentas, ni fríos ni el proveedor ha subido un 79% su precio. Simplemente el comerciante ha decidió modificar el precio dentro de su libertad.

Como es lógico yo dentro de la mía he decidido no comprar. Ni esa cerveza ni ninguna otra. Porque lo curioso es que si esta tienda de Alcampo logra vender la mitad de las cervezas que vendía antes, sigue ganado más dinero. Aproximadamente un 5% más que antes, vendiendo la mitad, si como yo me imagino las compra como mucho a 0,30 al fabricante. Negocio redondo. Gana más vendiendo la mitad.

¿Y seguimos pensando que los políticos nos roban? Lo sé, este es otro tema con muchas aristas y aquí se habla de sabores.

Champaña para pobres. Receta de cuando no había cava

Lo que ya es más complicado es entender que pudiera existir hace 70 años una receta de “Champaña para pobres” y que fuera además de conocida utilizada para compensar las pocas posibilidades de tener champaña en los hogares sin florituras económicas, en unos tiempos en los que el cava no era un producto repartido por toda España. En las celebraciones se utilizaba la sidra achampanada, la clásica El Gaitero o similares, pero no tenía conocimiento de este champaña para pobres.

En realidad es muy fácil de hacer pero desconozco su parecido con el real. No me atrevo a realizar este sacrilegio, por si sale bueno y descubro el cielo.

En una jarra de litro ponemos dos copas de brandy, una copa de zumo de limón y completamos con sifón bien frío. Es verdad que es más conocida la mezcla de cerveza y refresco de limón tomada por jóvenes y llamado “Cava de pobres”. 

Sin duda esta receta no tiene ningún sentido hoy, que es posible encontrar cava de calidad más que suficiente por incluso menos de 3 euros.

Receta de vino caliente. NO es receta médica

Los vinos calientes son muy conocidos en Europa y menos en España aunque hace un siglo ya se utilizaban en las zonas rurales para levantar el ánimo y para sacar los fríos del cuerpo. Es decir, para intentar curar resfriados o gripes, cuando no era fácil tener un médico a mano. Un vino caliente es mucho más que calentar un vino para que entre rápido.

Se sabe que ya los romanos lo utilizaban como medicación para sus tropas. Me los imagino heridos de la guerra y sin muchas más cosas que botellas de vino caliente que sirvieran para olvidarse de los dolores.

Y al menos en toda Europa es bien conocido de antaño aunque con muy diversos nombres y siempre con una receta base muy similar. Vinos, azúcar y especias.

Se recomienda utilizar vinos jóvenes, incluso no siempre tintos y menos los tintos con mucho cuerpo, a los que se agrega una cucharada de azúcar (depende de gustos más o menos azúcar), una barrita de canela, clavo de olor, anís estrellado, unas cáscaras sin el blanco de limón o de naranja, unas gotas de limón, unos granos de café, etc.

Todo el conjunto se pone al fuego para que se vaya calentando lentamente. Aquí entra ya la primera duda. ¿Hervir o no hervir? Creo que es mejor dejarlo como diez minutos en ese punto en que quiere hervir pero no puede, para no perder mucho alcohol y que las especies sean capaces de transmitir sabores. Si hierve entran mejor las especias en el vino pero se pierde alcohol y algunos detalles del vino, y al revés.

Esta bebida levanta a un… enfermo. Solo si está enfermo. Se entra en reacción, más si se está en la cama bien caliente y se tienen problemas de frío, de fiebres, de dolores. Peor OJO esto es lo que se empleaba antes, ahora hay que ir al médico.

Para hacerlo moderno le hemos ido añadiendo nuevos ingredientes como el jengibre, las pasas, el cardamomo o las pimientas, y los licores que ponemos en el momento de servir. Si eres de los que quieres hervir el vino caliente, ahora al servirle le añaden una copita de anís, de vodka, de bourbon, de brandy o de ginebra. Yo lo veo innecesario. O no.

Tortilla rellena a la romana de espinacas y sardinas rancias

Revisando recetas de hace casi un siglo me encuentro con esta que titulan Tortilla Rellena a la Romana, que en realidad es una tortilla rellena y rebozada de… tortilla, un plato contundente de comida de campo para hogares donde había un exceso de huevos, es decir de gallinas.

Dice la receta de esta tortilla rellena a la romana que para cuatro personas se utilizan de entrada cuatro huevos a los que se añade un puñado pequeño de espinacas cocidas y escurridas de agua (el puñado son ya cocidas) más unos lomos de una sardina en arenque, es decir sardinas rancias o guardiaciviles desalados, limpios de espinas y cortaditos finos.

Con todo esto mezclado se hace una tortilla tipo francesa, como un cilindro, que no se deja cuajar del todo, debe quedar blandita, poco hecha, lo justo para darle la forma.

Tras hacer esta tortilla se baten los otros cuatro huevos restantes, junto a una cucharada sopera de queso rallado del que se tenga en casa, sal y pimienta blanca. En una sartén más amplia que la primera se ponen los huevos a cuajar 
con una cucharada pequeña de aceite y cuando ya esté la capa inferior cuajada de esta segunda tortilla se pone encima la primera tortilla y se procederá a dar la vuelta al conjunto de las ya dos tortillas, para que la segunda cubra la primera, la reboce de huevo y queso. Y se termina de hacer la "doble" tortilla.

Se puede tomar fría, del tiempo o caliente. Con unos tacos de buen queso o de buen jamón recién cortado a su alrededor para darle contundencia modernista.

Lengua de ternera cocida. Receta de los años 40

Las recetas del siglo XX que se han ido perdiendo son muchas y más que lo serán al ir cambiando las condiciones económicas de la sociedad, sus tiempos para cocinar, los mercados, la entrada de nuevos productos y la admisión en las mesas de productos más sencillos y rápidos. Uno de ellos sería la lengua de vaca o ternera, que aunque se sigue vendiendo se consume muy poco en los hogares. ¿Y qué se hace con las lenguas de las muchas terneras que se consumen en España? Pues fiambres, y… pues eso, no se sabe bien, pero es una carne muy interesante. Veamos su forma de cocción,

La lengua es más tierna si es de ternera de la criada para carne que si es de vaca vieja de las de leche. Es algo obvio. Normalmente la que se vende ahora es de ternera pero en otros tiempos había de todo tipo y se notaba por el tamaño.

Limpiamos bien la lengua de ternera de sangre y trozos feos y SIN QUITARLE NUNCA LA PIEL la ponemos a cocer en agua fría que la cubra. Sin nada más, de momento. Cuando haya dado un hervor el agua de un par de minutos, retiramos la olla y tiramos el agua de la cocción.

Ponemos la lengua de nuevo en otra agua limpia con media cebolla entera, un puerro a trozos, una zanahoria entera, una ramita de perejil, otra de tomillo, unos granos de pimienta, unos clavos de olor y una hoja de laurel. Se le pone sal y se lleva a hervir de forma lentamente, siempre con agua suficiente para que la cubra.

El tiempo de cocción será entre 45 y 60 minutos por cada medio kilo de la lengua entera. Es una forma de calcular los tiempos según el tamaño y peso de cada lengua. Si pones dos lenguas no hay que multiplicar el tiempo por dos. El tiempo depende del peso de cada lengua.

Una vez cocida se saca del caldo, se seca bien y se tapa con papel de aluminio o un trapo bien seco y limpio. El caso es que mantenga su propia humedad, si no se va a consumir en el acto.

En la nevera y tapada se conservará varios días sin problema y se puede tomar en frío como embutido o en salsa a filetes. La salsa puede ser cualquiera que le vaya bien a las carnes. pero hay otra forma muy interesante de comerla.

La cortamos en filetes de un dedo delgado de grosor, le retiramos la piel de la lengua y la rebozamos con huevo batido y pan rallado. Y a continuación la freímos en aceite bien caliente. Esta manera de terminar la lengua de ternera además de ser deliciosa logra unas texturas que muchas personas no sabrán detectar que es carne de lengua, excepto por la forma.

El precio del tomate en Zaragoza lo carga el diablo

Hablar del precio del tomate en estos tiempos es complejo, pues si bien ahora se puede comer tomate fresco en enero y sin problemas, los precios pueden dejarte helado. Ayer mismo en Zaragoza compré un tomate raf de casi medio kilo a 2,90 euros el kilo. Me pareció caro pero tenia una cara de lujo.

Hoy en la misma Zaragoza pero un barrio mas céntrico sin ser calle principal he visto este tomate raf como el mío, a un precio curios. A 6,60 el kilo de tomate raf. Más del doble de precio que el mío. ¿Y el motivo? No se sabe, será el barrio, pero claro en la mata el tomate es el mismo, al labrador le pagan lo mismo por venderse en un barrio o en otro, es decir el único que saca ventaja es el comerciante o incluso el que le alquila el local al comerciante que le cobra más por estar en el centro.

Es decir, el que de verdad crea ese tomate para nosotros ni se entera que se vende a 2,90 o a 6,60 y además nos queda la gran duda de saber a cuánto se lo pagan a él. Ya, bueeeno, que me dicen aquí que son de Almería, de los plásticos, y que posiblemente los dueños del campo de plásticos sean holandeses en Almería. Joder, vaya lío. Ya no sé quien sale ganando, pero al menos sé quien sale perdiendo. El consumidor.

Comer no es solo alimentarnos. Es mucho más

La hora de la comida ya no es la hora de la alimentación, aunque en parte si lo sea. La comida lleva siglos siendo además una forma de relacionarse, de estar juntos sobre una mesa haciendo una actividad placentera. Y esa es la mejor explicación para entender o replicar a las personas que ahora se quejan que en la “Nueva Cocina” los platos son pequeños o con poco chicha.
Es que cada vez vamos menos a los restaurantes a alimentarnos, sobre todo si van acompañados de un precio festivo. Acudimos a que nos sorprendan, como el que va al teatro, a un concierto o a una película buena. O acudimos a estar con los amigos, con otras parejas, a reírnos y disfrutar de las compañías de otras personas.

Comer es un ritual donde unas personas sirven a otras, aunque esto suene muy feo. Y no hablo de los camareros sino de los cocineros. Durante muchos siglos ha sido así, con cocineras mas bien. 

Nuestras madres y abuelas cocinaban para satisfacernos a los hombres en la mesa, aunque suene fatal. Podían estar horas al fuego, poniendo sus conocimientos al servicio de atender nuestros gustos para que durante 20 minutos acabáramos con su trabajo. Eso además de ser un ejercicio de generosidad y amor, era totalmente gratuito, nada recompensado y a veces mal entendido.

Yo incluso he conocido por mis años (hoy pocos más de 60) a las mujeres de la casa comiendo en la cocina mientras los hombres y las visitas se deleitaban en el salón con lo que las mujeres les ofrecían. Recuerdo a mi abuela en la Soria alejada, de pie en la cocina esperando una voz para seguir sirviendo. Comían de pie, fuera de la sala principal, hasta que los hijos decidieron que eso se tenía que acabar ya. Pero aun así la abuela comía junto a la puerta del salón, junto a la salida, para levantarse rauda a seguir sirviendo. Culturas muy viejas incluso de los años 1965 por poner una fecha.

Comer sentado en una mesa siempre ha sido una ceremonia, pues en las zonas rurales se comía en el campo. Y en aquellos años de mediados largos del siglo XX muchos días incluso de invierno se tenía que estar todo el día en los campos trabajando la tierra. Y se comía en el suelo, sobre mantas y telas, con navaja y bota de vino, con pan de hogaza y fiambrera. Comidas fuertes, con muchas calorías para compensar el desgaste y el frío, con platos no siempre calientes acompañados de embutidos de olla si la había o no se había agotado. Eso dependía de la capacidad económica de la familia.

Así que efectivamente, cuando se comía en la casa, en la mesa, era por algo especial. Pues incluso cuando se comía en la casa pero sin “visitas” a las que guardar honor, se comía junto al hogar, alrededor del fuego, sobre la cadiera o la bancada, al calor de la lumbre y comiendo directamente de la olla o de la sartén. Pero casi siempre hablando, pues nunca hay suficiente tiempo para estar en familia.

El “hogar” se llama hogar por eso, por ser el corazón del intercambio, de la relación, del amor viejuno y hoy inconcebible, pero es que no había otras formas en las sociedades de entonces, con poca escuela y mucho hambre.


¿Qué es la comida basura? ¿Hay que subirle los impuestos?

En esa nueva concepción de la “comida basura” al hilo de una posible subida de impuestos en estos productos alimenticios, surge enseguida la duda sobre qué estamos considerando comida basura y por qué. 

Podríamos señalar de forma rápida que la comida basura es la que se vende en locales de comida basura lo que es una perogrullada. En esos locales que asemejamos a locales de comida rápida se puede comer bastante aceptablemente, eso depende de lo que cada persona pide. También hay ensaladas en vez de patatas fritas y las hamburguesas (de entrada) no son peores que las que compramos en supermercados ya preparadas.

Es verdad que la carne picada en su inmensa mayoría la compramos ya picada e incluso mezclada. Hace un par de décadas la carne picada se compraba en el carnicero solicitando piezas de carne diversas que te picaban en el acto, allí mismo y te la entregaban recién picada. Si la querías solo de ternera elegías el tipo de pieza y la veías pasar por la picadora. 

Ahora compras carne con una indicación del tipo de carne pero ya picada, y a la que nunca sabes qué le han podido añadir y de qué tipo de carne es. Generalmente de los trozos que no se pueden servir como filetes.

Comida basura es sin duda esa pastelería metida en bolsitas de plástico y que dura fresca dos semanas. Lleva colorantes, aceites diversos, grasas y azúcares y sin duda colorantes y conservantes. Y se las toman los niños pues para eso le dan formas y colores muy bonitos.

Comida basura son también algunos refrescos con un exceso de azúcar o de química. Algunas bolsas de snack que se hacen con purés de “cosas” que luego dar forma de tubo, bolitas, patatas fritas, etc. Comida sin controlar, con exceso de preparación de laboratorio industrial es lo que se podría llamar comida basura. 

Pero no toda es mala de entrada ni produce problemas excesivos pues está controlada. Todo depende de la cantidad, de lo que no comes por comer eso, y de la suma de todo el conjunto.

Si te tomas unas patatas fritas sin controlar sus calorías y grasas, junto a una hamburguesa dentro de un pan fabricado para que nunca se ponga duro, junto a un filete de queso y unas salsas sin controlar bien la suma de todo ello, regado por una bebida de muchas calorías, pues estás tragando un exceso de muchas cosas. 

Sobre todo si esto lo haces al menos una vez por semana. Si lo hacen una vez al mes, es mucho menos complejo de asumir.

¿Cuánta comida basura tomamos sin darnos cuenta? ¿Cuántos antibióticos llevan dentro nuestras carnes, dados a los animales sin el control exquisito de los piensos? ¿Cuánto azúcar de más tomamos todos los días? ¿Seguro que el alcohol que tomamos es del bueno? ¿Las pieles de todas las frutas las podemos meter a la boca sin problemas? ¿Hablamos de los pescados y sus controles de minerales tóxicos en sus carnes?

Por cierto, tal vez sería mejor subir los impuestos a según qué tipo de alimentos, pero a su vez bajárselos a los que son más naturales y de primera necesidad. Para compensar.

Receta familiar de masa de pizza

Me encuentro con una receta familiar pero de muchos años de convivencia para hacer masa de pizza casera, una receta básica y sencilla que os dejo aquí casi como recuerdo, como una manera de no volverla a perder. Es verdad que ya venden masas de pizza preparadas, pero también es verdad que todos cuando nos tomamos una pizza de pizzería decimos que sus masas no tienen nada que ver con las que nos venden en los supermercados.

Vamos a necesitar 300 gramos de harina de pan o de fuerza, 100 c.c. de agua templada más o menos a la temperatura del dedo, una cucharada sopera de leche y una cucharada sopera de aceite. Y 20 gramos de masa de panadero que ahora ya se pueden comprar en algunos supermercados. Esa masa prensada y dura que se vende en forma de cubos.

Colocaremos la harina en un bol y le añadiremos la levadura desmenuzada, la leche y un golpe de sal. Mezclamos todo y vamos añadiendo poco a poco el agua templada. Amasamos con la mano bien hasta que la masa no se pegue en las manos y cuando ya está todo bien mezclado, dejamos reposar la masa al menos una hora, tapada en el bol, para que ella fermente y crezca.

Tras ese tiempo se estira todo lo que se pueda, se hace en forma redonda o cuadrada dependiendo de nuestra habilidad y se procede a rellenarla. Los rellenos pueden ser centenares de clases e ingredientes. Siempre de base una capa de tomate frito natural o de lata, y sobre ella lo que quieras poner. Orégano, queso rallado y al horno.

Cerveza IPA de Bélgica con 6,5 grados

En los últimos tiempos estamos viendo cerveza tipo IPA que nos atrapan por la posible novedad y sobre todo por su sabor intenso. Una cerveza IPA es una cerveza  Indian Pale Ale con una graduación algo más alta que las normales y un sabor intenso, muy amargo o al menos más amargo. incluso un olor algo más alto que otras. 

Es una cerveza con más lúpulo del habitual, creada en Reino Unido para soportar el viaje hasta la India cuando allí estaban los británicos ordenando el territorio, o desordenándolo según se mire. Y para ello inventaron este tipo de cerveza con más alcohol y más lúpulo.

Es una cerveza de color claro, creada a finales del siglo XVIII, con espuma algo más contundente, y que hoy goza de fama, y sobre todo de diversas fabricaciones para matizarla o entregarla con diversos matices y grados según el tipo y la cantidad de lúpulo que le mezclan.

Esta que vemos es de Bélgica, un hermoso país para beber cervezas de numerosos sabores. Cervezas y bebidas similares a la cerveza con frutas y sabores diversos. Es una cerveza de malta de cebada con 6,5 grados lo que exige tener cuidado en su degustación, pues una de medio litro es suficiente para ponerte en su punto excelente de… de… de pedir otra más.

La está vendiendo Alcampo a un euro lata de medio litro lo que nos lleva a un buen precio para una buena cerveza.

Nota.: OJO, en un día en el Alcampo ha subido de precio desde 1 euros a 1,79 euros. Una buena subida.




Dos postres de Menú del Día, en Sabiñánigo, Huesca

Cuando acudes a un restaurante buscando los menú del día a veces te encuentras con buenos platos y muy buena relación calidad precio y otras veces se termina ante menús turísticos sin gracias, sin ganas, sin profesionalidad. Hay de todo como en muchos sitios. Pero si deberíamos exigir que los menús del día fueran acorde con una calidad media para dejar en buen lugar la restauración. Todos sabemos que pagamos y qué se nos puede servir por el precio.

Os dejo aquí dos postres de un menú del día de 15 euros con bebida e IVA incluido de Sabiñánigo en Huesca. Uno es Trenza de Huesca con helado de chocolate y una base de chocolate caliente, y el otro es un puding con dos bolas de helado de vainilla sobre una base de yogurt. Como se puede ver, bien montado, con gusto y algo de trabajo que se podrían evitar en un menú económico, pero que han decidido trabajar algo más.

Ejemplos de estos son los que hay que aplaudir y los que llevan clientes a los salones, clientes además que vuelven pues no quedan defraudados.

Pastelería repostería LaNave en Huesca. Un lugar exquisito

 
Que un pueblo oscense con dos habitantes y tres casas funcionando haya logrado poner en el mercado aragonés una panadería que todos los aragoneses conocemos, es como poco de premio. Es el caso de la localidad de LaNave y la pastelería con el mismo nombre, a pie de la carretera… todavía. Un local muy visitado, muy comprado y con una serie de productos exquisitos, baratos y que entran por los ojos.

Podría hablar del pan o de los dobladillos, de las empanadas o de los mantecados, de las rosquillas o de los hojaldres. Más de 30 años vendiendo panadería, pastelería y repostería, tartas de manzanas, trenzas o empanadicos dulces y salados, longaniza y preñaos.

Un lugar especial, muy fácil para aparcar junto a la carretera (si no está lleno de clientes)  y que hay que visitar y comprar.

Restaurante colombiano Buenaventura en New York

Es un cartel de calle de un restaurante colombiano en la ciudad de New York, en el barrio de Queens con mayoría de latinos viviendo en su seno. El barrio de las 200 nacionalidades y 50 idiomas. La meca del New York más mundial, más sabroso, incluso tal vez menos turístico si sabes buscar rincones sin miedo.

¿Y qué nos ofrece el Restaurante Buenaventura de New York? Pues sin duda arepas, que se pondrán de moda muy pronto en todo el mundo, fritangas, calentados, huevos al gusto, sancocho de cola, sopa de menudencias, mariscos o acompañamientos. Comidas sabrosas, intensas, copiosas incluso, y sin duda típicamente colombianas pues si no sabe a Colombia no se triunfa entre sus compatriotas.

¿Por qué en España no es tan fácil tener aceptables restaurantes latinoamericanos? Pues no lo sé, pero es un mundo a explorar.

Berenjenas de Almagro, sabores antiguos de hoy

En Castilla la Mancha se fabrican unas berenjenas que son fabulosas, el lujo de los encurtidos españoles convertidos en sabor delicado y diferente a todos los encurtidos. Las berenjenas que conocemos como “de Almagro”. 

Unas berenjenas que surgen en distintas presentaciones tras recogerlas verdes, cuando son pequeñas y tras limpiarlas y cocerlas un tiempo corto con un sistema muy particular que cada cocinero familiar guarda para sus hijos, las aliñan unos días con vinagre, aceite, sal, ajo y diversas especies. 

Tras este fermento que dejan con las berenjenas unos 10 días las pueden embotar tal cual o rellenandolas de pimientos dulces o picantes o de hierbas aromáticas para servir tras otros días de fermento o guardar embotadas.

Todo este proceso parece ser un sistema de conservación dada la presencia durante siglos de los árabes en España, fundamentada en lograr conservar durante tiempo la gran cantidad de berenjenas que se cosechaban en la zona. Y mantenida en los siglos nos ha llegado hasta la fecha como un producto diferente que nos lleva a sabores muy antiguos.

Alubias pintas o rojas en olla de cocción lenta

Las ollas de cocción lenta que han popularizado las cocinas americanas por falta de tiempo en las casas para hacer comidas calientes o de pucheros, son sin duda una herramienta qu bien utilizada aporta detalles interesantes a la cocina actual. 

Aumenta los sabores, hace mucho más sencillo el cocinar y sobre todo permite hacerlo programado para que no tengamos que estar pendiente de su finalización, de darle vueltas, de añadir agua, etc.

El otro día hice unas judías pintas sencillas en una de estas ollas de cocción lenta. Normalmente es todo tan sencillo como añadir los ingredientes a la olla, poner el tiempo estimado y dejarla trabajar. Nada más. nada menos. Tan sencillo que un niño sabría hacerlo. 


Es verdad que se puede hacer algo mejor si por ejemplo se sofríen algunas verduras antes de someter a cocción todo, pero el resultado siendo más complejo para novatos no aporta una barbaridad de sabor añadido.

Entre 8 y 12 horas antes de ponernos a cocer las judías pintas las ponemos en agua para que se hidraten. Unos 80 gramos por comensal, en seco. Si tienes duda para saber si son muy viejas y secas o más nuevas, pon 10 horas y punto. El agua que las cubra siempre y para ello lo mejor es pasarse un par de dedos de agua por encima cuando lleven dos horas a remojo.

Una vez ya hidratas, ponemos en la olla de cocción lenta lo siguiente. Las judías con el agua de su hidratación. Medio ajo por persona picado muy fino (yo no pongo cebolla pero si te gusta añade el doble de cantidad que de ajo). Una cucharada sopera de salsa de tomate o tomate frito de cajita de cartón (como ves todo muy sencillo). Una hoja de laurel. Una ramillete pequeño de romero o de tomillo. Media cucharadita de café de pimentón dulce por comensal (si te gusta el picante, pon algo de pimentón picante). Media cucharada sopera de aceite de oliva por comensal. Y como medio puño de jamón picado muy fino, o de jamón y chorizo o de jamón y longaniza. Incluso algo menos tambiçen sirve. Ya venden cajitas de jamón o bacon picado listas para añadir.


Se podría poner también algo de zanahoria, un poco de morcilla que pondríamos cuando faltase una hora de cocción, y siempre junto al plato a la hora de servir unas piparras. Volvamos a la olla de cocción lenta.

Has puesto todo en crudo, todo seguido y junto y tras remover todo, añades sal a tu gusto (corregirás tras la cocción) y revisarás que el agua sobresale al menos un dedo gordo de todo el conjunto de productos. 


Que no se te quede seco al final, y recuerda que los sabores en este tipo de cocción son algo mas potentes que en una cocción normal. Si eres de los que te gusta el sabor fuerte puedes añadir un cuarto de pastilla de concentrado por comensal.

Y pones todo el conjunto 4 horas a temperatura ALTA de la olla de cocción lenta. Al ser alubias pintas (o si fueran rojas) no las pongas en temperatura BAJA pues aunque saldrán casi mejor de sabor con 8 horas de cocción, es posible que no lleguen a hervir lo suficiente como para evitar la toxina PHA que desaparece en todos los casos al hervir la legumbre de color. 


En temperatura ALTA todo hierve al menos la media hora final y es más que suficiente. Si las judías fueran blancas sería más recomendable poner todo a 8 horas en temperatura BAJA.

Estas ollas de cocción lenta se quedan en modo CALENTAR tras acabar su ciclo de cocción, con lo que si la programas por la noche o por la mañana y te tienes que ausentar de cas, ella sola se apaga y se queda en modo CALENTAR hasta el momento de servir..
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