Patatas fritas "Patatinas" de Mercadona

Es normal intentan copiar sin copiar, intentar imitar para aprovecharnos de lo que ya parece un éxito que se consume y se acepta. Y esto sucede en casi todos los modos y sistemas comerciales o de producción. No es copiar, es tal vez imitar desde otra óptica. Y este parece el caso de estas patatas fritas llamadas "Patatinas" que comercializa Mercadona imitando a unas patatas fritas congeladas que vende un local de comida rápida. Su precio es inferior a 1 euros.

¿Y lo logra? Pues ellos recomiendan en la bolsa calentar su contenido sin la bolsa durante 30 segundos en el microondas a la mínima fuerza para darles calor y sin duda se acercan mucho al que sería el producto original. pero también digo que sin pasar por el microondas están francamente diferentes y muy buenas, crujientes, sabrosas y agradables.

Las fabrican en Venta de Baños, Palencia, es como su original un producto muy calórico frito en aceite de girasol y se pueden tomar como un snack o como acompañamiento rápido para algunos platos de meriendas o cenas que quieran similar lo que se sirven en algunos locales de nombre conocido. 

¿Es ético el sistema del 70% de descuento en la segunda unidad?

Hay técnicas comerciales que dan asco pues están dirigidas para liar al consumidor menos formado, y que se realicen en barrios de clase humilde donde el número de personas mayores y con no mucha capacidad para estar sacando cuentas de memoria es un hecho, resulta como poco indigno para las grandes marcas de supermercados.

Al 2 x 3, se unen los trucos o tratos de la segunda unidad al 30%, al 50% o al 70% en el mismo lineal, en el mismo supermercado y en los mismos días. Para que el cliente poco avezado nunca sepa qué tiene que pagar por lo que compra. La defensa lógica, la única buena, es no comprar nada de estos artilugios comerciales que suenan más al juego de los cubiletes de algunas calles céntricas que a sistemas realizado para ahorrar, como dice el cartelito.

Una botella de vino vale según lo pone en texto pequeño y negro a 5.99 euros. Si compras dos, la segunda te cuesta a 1,80 euros puesto en rojo, en negativo y en bien grande. En realidad como tienes que comprar dos botellas te salen las dos a 7,99 euros la compra y eso te lo ponen en más pequeño todavía. 

PERO NO PONEN A CUANTO TE SALE CADA BOTELLA que en el caso de la Baltasar Gracián es a 4 euros la botella. Y si no sabes bien que te sale a 4 euros la botella no puedes saber si te la han subido o te la han rebajado con arreglo al precio que tenía antes de inventarse este truco o trato del 70% de descuento. 

Y no, NO PONE EN NINGÚN LADO QUE UNA BOTELLA SI LA COMPRAS CON LA OFERTA TE SALE A 4 EUROS.

No quiero comentar nada más, que cada uno tome sus decisiones, opine lo que crea y decida si es lógico este procedimiento, sobre todo cuando afecta a personas que no les resulta fácil sumar y restar de memoria, con textos a diferentes tamaños y colores, según conviene al comerciante.

Ganan más, vendiendo la mitad. Y es legal y nosotros caemos en la trampa

Los precios comerciales en un mercado libre como el de España lo marcan los comerciantes. No voy a entrar en ese tema, pero sí en que los consumidores debemos saber sus métodos y tomar las decisiones que estimemos oportunas, sin caer en las trampas y en los engaños excesivos.

Este cerveza, buena calidad según mis gustos, la estaba comprando a 1 euro la lata durante todo el mes de enero. Y hoy 30 de enero me la encuentro a 1,79 euros la lata. La han subido en el Alcampo un 79% de la noche a la mañana. No han intervenido ni tormentas, ni fríos ni el proveedor ha subido un 79% su precio. Simplemente el comerciante ha decidió modificar el precio dentro de su libertad.

Como es lógico yo dentro de la mía he decidido no comprar. Ni esa cerveza ni ninguna otra. Porque lo curioso es que si esta tienda de Alcampo logra vender la mitad de las cervezas que vendía antes, sigue ganado más dinero. Aproximadamente un 5% más que antes, vendiendo la mitad, si como yo me imagino las compra como mucho a 0,30 al fabricante. Negocio redondo. Gana más vendiendo la mitad.

¿Y seguimos pensando que los políticos nos roban? Lo sé, este es otro tema con muchas aristas y aquí se habla de sabores.

Champaña para pobres. Receta de cuando no había cava

Lo que ya es más complicado es entender que pudiera existir hace 70 años una receta de “Champaña para pobres” y que fuera además de conocida utilizada para compensar las pocas posibilidades de tener champaña en los hogares sin florituras económicas, en unos tiempos en los que el cava no era un producto repartido por toda España. En las celebraciones se utilizaba la sidra achampanada, la clásica El Gaitero o similares, pero no tenía conocimiento de este champaña para pobres.

En realidad es muy fácil de hacer pero desconozco su parecido con el real. No me atrevo a realizar este sacrilegio, por si sale bueno y descubro el cielo.

En una jarra de litro ponemos dos copas de brandy, una copa de zumo de limón y completamos con sifón bien frío. Es verdad que es más conocida la mezcla de cerveza y refresco de limón tomada por jóvenes y llamado “Cava de pobres”. 

Sin duda esta receta no tiene ningún sentido hoy, que es posible encontrar cava de calidad más que suficiente por incluso menos de 3 euros.

Receta de vino caliente. NO es receta médica

Los vinos calientes son muy conocidos en Europa y menos en España aunque hace un siglo ya se utilizaban en las zonas rurales para levantar el ánimo y para sacar los fríos del cuerpo. Es decir, para intentar curar resfriados o gripes, cuando no era fácil tener un médico a mano. Un vino caliente es mucho más que calentar un vino para que entre rápido.

Se sabe que ya los romanos lo utilizaban como medicación para sus tropas. Me los imagino heridos de la guerra y sin muchas más cosas que botellas de vino caliente que sirvieran para olvidarse de los dolores.

Y al menos en toda Europa es bien conocido de antaño aunque con muy diversos nombres y siempre con una receta base muy similar. Vinos, azúcar y especias.

Se recomienda utilizar vinos jóvenes, incluso no siempre tintos y menos los tintos con mucho cuerpo, a los que se agrega una cucharada de azúcar (depende de gustos más o menos azúcar), una barrita de canela, clavo de olor, anís estrellado, unas cáscaras sin el blanco de limón o de naranja, unas gotas de limón, unos granos de café, etc.

Todo el conjunto se pone al fuego para que se vaya calentando lentamente. Aquí entra ya la primera duda. ¿Hervir o no hervir? Creo que es mejor dejarlo como diez minutos en ese punto en que quiere hervir pero no puede, para no perder mucho alcohol y que las especies sean capaces de transmitir sabores. Si hierve entran mejor las especias en el vino pero se pierde alcohol y algunos detalles del vino, y al revés.

Esta bebida levanta a un… enfermo. Solo si está enfermo. Se entra en reacción, más si se está en la cama bien caliente y se tienen problemas de frío, de fiebres, de dolores. Peor OJO esto es lo que se empleaba antes, ahora hay que ir al médico.

Para hacerlo moderno le hemos ido añadiendo nuevos ingredientes como el jengibre, las pasas, el cardamomo o las pimientas, y los licores que ponemos en el momento de servir. Si eres de los que quieres hervir el vino caliente, ahora al servirle le añaden una copita de anís, de vodka, de bourbon, de brandy o de ginebra. Yo lo veo innecesario. O no.

Tortilla rellena a la romana de espinacas y sardinas rancias

Revisando recetas de hace casi un siglo me encuentro con esta que titulan Tortilla Rellena a la Romana, que en realidad es una tortilla rellena y rebozada de… tortilla, un plato contundente de comida de campo para hogares donde había un exceso de huevos, es decir de gallinas.

Dice la receta de esta tortilla rellena a la romana que para cuatro personas se utilizan de entrada cuatro huevos a los que se añade un puñado pequeño de espinacas cocidas y escurridas de agua (el puñado son ya cocidas) más unos lomos de una sardina en arenque, es decir sardinas rancias o guardiaciviles desalados, limpios de espinas y cortaditos finos.

Con todo esto mezclado se hace una tortilla tipo francesa, como un cilindro, que no se deja cuajar del todo, debe quedar blandita, poco hecha, lo justo para darle la forma.

Tras hacer esta tortilla se baten los otros cuatro huevos restantes, junto a una cucharada sopera de queso rallado del que se tenga en casa, sal y pimienta blanca. En una sartén más amplia que la primera se ponen los huevos a cuajar 
con una cucharada pequeña de aceite y cuando ya esté la capa inferior cuajada de esta segunda tortilla se pone encima la primera tortilla y se procederá a dar la vuelta al conjunto de las ya dos tortillas, para que la segunda cubra la primera, la reboce de huevo y queso. Y se termina de hacer la "doble" tortilla.

Se puede tomar fría, del tiempo o caliente. Con unos tacos de buen queso o de buen jamón recién cortado a su alrededor para darle contundencia modernista.

Lengua de ternera cocida. Receta de los años 40

Las recetas del siglo XX que se han ido perdiendo son muchas y más que lo serán al ir cambiando las condiciones económicas de la sociedad, sus tiempos para cocinar, los mercados, la entrada de nuevos productos y la admisión en las mesas de productos más sencillos y rápidos. Uno de ellos sería la lengua de vaca o ternera, que aunque se sigue vendiendo se consume muy poco en los hogares. ¿Y qué se hace con las lenguas de las muchas terneras que se consumen en España? Pues fiambres, y… pues eso, no se sabe bien, pero es una carne muy interesante. Veamos su forma de cocción,

La lengua es más tierna si es de ternera de la criada para carne que si es de vaca vieja de las de leche. Es algo obvio. Normalmente la que se vende ahora es de ternera pero en otros tiempos había de todo tipo y se notaba por el tamaño.

Limpiamos bien la lengua de ternera de sangre y trozos feos y SIN QUITARLE NUNCA LA PIEL la ponemos a cocer en agua fría que la cubra. Sin nada más, de momento. Cuando haya dado un hervor el agua de un par de minutos, retiramos la olla y tiramos el agua de la cocción.

Ponemos la lengua de nuevo en otra agua limpia con media cebolla entera, un puerro a trozos, una zanahoria entera, una ramita de perejil, otra de tomillo, unos granos de pimienta, unos clavos de olor y una hoja de laurel. Se le pone sal y se lleva a hervir de forma lentamente, siempre con agua suficiente para que la cubra.

El tiempo de cocción será entre 45 y 60 minutos por cada medio kilo de la lengua entera. Es una forma de calcular los tiempos según el tamaño y peso de cada lengua. Si pones dos lenguas no hay que multiplicar el tiempo por dos. El tiempo depende del peso de cada lengua.

Una vez cocida se saca del caldo, se seca bien y se tapa con papel de aluminio o un trapo bien seco y limpio. El caso es que mantenga su propia humedad, si no se va a consumir en el acto.

En la nevera y tapada se conservará varios días sin problema y se puede tomar en frío como embutido o en salsa a filetes. La salsa puede ser cualquiera que le vaya bien a las carnes. pero hay otra forma muy interesante de comerla.

La cortamos en filetes de un dedo delgado de grosor, le retiramos la piel de la lengua y la rebozamos con huevo batido y pan rallado. Y a continuación la freímos en aceite bien caliente. Esta manera de terminar la lengua de ternera además de ser deliciosa logra unas texturas que muchas personas no sabrán detectar que es carne de lengua, excepto por la forma.

El precio del tomate en Zaragoza lo carga el diablo

Hablar del precio del tomate en estos tiempos es complejo, pues si bien ahora se puede comer tomate fresco en enero y sin problemas, los precios pueden dejarte helado. Ayer mismo en Zaragoza compré un tomate raf de casi medio kilo a 2,90 euros el kilo. Me pareció caro pero tenia una cara de lujo.

Hoy en la misma Zaragoza pero un barrio mas céntrico sin ser calle principal he visto este tomate raf como el mío, a un precio curios. A 6,60 el kilo de tomate raf. Más del doble de precio que el mío. ¿Y el motivo? No se sabe, será el barrio, pero claro en la mata el tomate es el mismo, al labrador le pagan lo mismo por venderse en un barrio o en otro, es decir el único que saca ventaja es el comerciante o incluso el que le alquila el local al comerciante que le cobra más por estar en el centro.

Es decir, el que de verdad crea ese tomate para nosotros ni se entera que se vende a 2,90 o a 6,60 y además nos queda la gran duda de saber a cuánto se lo pagan a él. Ya, bueeeno, que me dicen aquí que son de Almería, de los plásticos, y que posiblemente los dueños del campo de plásticos sean holandeses en Almería. Joder, vaya lío. Ya no sé quien sale ganando, pero al menos sé quien sale perdiendo. El consumidor.

Comer no es solo alimentarnos. Es mucho más

La hora de la comida ya no es la hora de la alimentación, aunque en parte si lo sea. La comida lleva siglos siendo además una forma de relacionarse, de estar juntos sobre una mesa haciendo una actividad placentera. Y esa es la mejor explicación para entender o replicar a las personas que ahora se quejan que en la “Nueva Cocina” los platos son pequeños o con poco chicha.
Es que cada vez vamos menos a los restaurantes a alimentarnos, sobre todo si van acompañados de un precio festivo. Acudimos a que nos sorprendan, como el que va al teatro, a un concierto o a una película buena. O acudimos a estar con los amigos, con otras parejas, a reírnos y disfrutar de las compañías de otras personas.

Comer es un ritual donde unas personas sirven a otras, aunque esto suene muy feo. Y no hablo de los camareros sino de los cocineros. Durante muchos siglos ha sido así, con cocineras mas bien. 

Nuestras madres y abuelas cocinaban para satisfacernos a los hombres en la mesa, aunque suene fatal. Podían estar horas al fuego, poniendo sus conocimientos al servicio de atender nuestros gustos para que durante 20 minutos acabáramos con su trabajo. Eso además de ser un ejercicio de generosidad y amor, era totalmente gratuito, nada recompensado y a veces mal entendido.

Yo incluso he conocido por mis años (hoy pocos más de 60) a las mujeres de la casa comiendo en la cocina mientras los hombres y las visitas se deleitaban en el salón con lo que las mujeres les ofrecían. Recuerdo a mi abuela en la Soria alejada, de pie en la cocina esperando una voz para seguir sirviendo. Comían de pie, fuera de la sala principal, hasta que los hijos decidieron que eso se tenía que acabar ya. Pero aun así la abuela comía junto a la puerta del salón, junto a la salida, para levantarse rauda a seguir sirviendo. Culturas muy viejas incluso de los años 1965 por poner una fecha.

Comer sentado en una mesa siempre ha sido una ceremonia, pues en las zonas rurales se comía en el campo. Y en aquellos años de mediados largos del siglo XX muchos días incluso de invierno se tenía que estar todo el día en los campos trabajando la tierra. Y se comía en el suelo, sobre mantas y telas, con navaja y bota de vino, con pan de hogaza y fiambrera. Comidas fuertes, con muchas calorías para compensar el desgaste y el frío, con platos no siempre calientes acompañados de embutidos de olla si la había o no se había agotado. Eso dependía de la capacidad económica de la familia.

Así que efectivamente, cuando se comía en la casa, en la mesa, era por algo especial. Pues incluso cuando se comía en la casa pero sin “visitas” a las que guardar honor, se comía junto al hogar, alrededor del fuego, sobre la cadiera o la bancada, al calor de la lumbre y comiendo directamente de la olla o de la sartén. Pero casi siempre hablando, pues nunca hay suficiente tiempo para estar en familia.

El “hogar” se llama hogar por eso, por ser el corazón del intercambio, de la relación, del amor viejuno y hoy inconcebible, pero es que no había otras formas en las sociedades de entonces, con poca escuela y mucho hambre.


¿Qué es la comida basura? ¿Hay que subirle los impuestos?

En esa nueva concepción de la “comida basura” al hilo de una posible subida de impuestos en estos productos alimenticios, surge enseguida la duda sobre qué estamos considerando comida basura y por qué. 

Podríamos señalar de forma rápida que la comida basura es la que se vende en locales de comida basura lo que es una perogrullada. En esos locales que asemejamos a locales de comida rápida se puede comer bastante aceptablemente, eso depende de lo que cada persona pide. También hay ensaladas en vez de patatas fritas y las hamburguesas (de entrada) no son peores que las que compramos en supermercados ya preparadas.

Es verdad que la carne picada en su inmensa mayoría la compramos ya picada e incluso mezclada. Hace un par de décadas la carne picada se compraba en el carnicero solicitando piezas de carne diversas que te picaban en el acto, allí mismo y te la entregaban recién picada. Si la querías solo de ternera elegías el tipo de pieza y la veías pasar por la picadora. 

Ahora compras carne con una indicación del tipo de carne pero ya picada, y a la que nunca sabes qué le han podido añadir y de qué tipo de carne es. Generalmente de los trozos que no se pueden servir como filetes.

Comida basura es sin duda esa pastelería metida en bolsitas de plástico y que dura fresca dos semanas. Lleva colorantes, aceites diversos, grasas y azúcares y sin duda colorantes y conservantes. Y se las toman los niños pues para eso le dan formas y colores muy bonitos.

Comida basura son también algunos refrescos con un exceso de azúcar o de química. Algunas bolsas de snack que se hacen con purés de “cosas” que luego dar forma de tubo, bolitas, patatas fritas, etc. Comida sin controlar, con exceso de preparación de laboratorio industrial es lo que se podría llamar comida basura. 

Pero no toda es mala de entrada ni produce problemas excesivos pues está controlada. Todo depende de la cantidad, de lo que no comes por comer eso, y de la suma de todo el conjunto.

Si te tomas unas patatas fritas sin controlar sus calorías y grasas, junto a una hamburguesa dentro de un pan fabricado para que nunca se ponga duro, junto a un filete de queso y unas salsas sin controlar bien la suma de todo ello, regado por una bebida de muchas calorías, pues estás tragando un exceso de muchas cosas. 

Sobre todo si esto lo haces al menos una vez por semana. Si lo hacen una vez al mes, es mucho menos complejo de asumir.

¿Cuánta comida basura tomamos sin darnos cuenta? ¿Cuántos antibióticos llevan dentro nuestras carnes, dados a los animales sin el control exquisito de los piensos? ¿Cuánto azúcar de más tomamos todos los días? ¿Seguro que el alcohol que tomamos es del bueno? ¿Las pieles de todas las frutas las podemos meter a la boca sin problemas? ¿Hablamos de los pescados y sus controles de minerales tóxicos en sus carnes?

Por cierto, tal vez sería mejor subir los impuestos a según qué tipo de alimentos, pero a su vez bajárselos a los que son más naturales y de primera necesidad. Para compensar.

Receta familiar de masa de pizza

Me encuentro con una receta familiar pero de muchos años de convivencia para hacer masa de pizza casera, una receta básica y sencilla que os dejo aquí casi como recuerdo, como una manera de no volverla a perder. Es verdad que ya venden masas de pizza preparadas, pero también es verdad que todos cuando nos tomamos una pizza de pizzería decimos que sus masas no tienen nada que ver con las que nos venden en los supermercados.

Vamos a necesitar 300 gramos de harina de pan o de fuerza, 100 c.c. de agua templada más o menos a la temperatura del dedo, una cucharada sopera de leche y una cucharada sopera de aceite. Y 20 gramos de masa de panadero que ahora ya se pueden comprar en algunos supermercados. Esa masa prensada y dura que se vende en forma de cubos.

Colocaremos la harina en un bol y le añadiremos la levadura desmenuzada, la leche y un golpe de sal. Mezclamos todo y vamos añadiendo poco a poco el agua templada. Amasamos con la mano bien hasta que la masa no se pegue en las manos y cuando ya está todo bien mezclado, dejamos reposar la masa al menos una hora, tapada en el bol, para que ella fermente y crezca.

Tras ese tiempo se estira todo lo que se pueda, se hace en forma redonda o cuadrada dependiendo de nuestra habilidad y se procede a rellenarla. Los rellenos pueden ser centenares de clases e ingredientes. Siempre de base una capa de tomate frito natural o de lata, y sobre ella lo que quieras poner. Orégano, queso rallado y al horno.

Cerveza IPA de Bélgica con 6,5 grados

En los últimos tiempos estamos viendo cerveza tipo IPA que nos atrapan por la posible novedad y sobre todo por su sabor intenso. Una cerveza IPA es una cerveza  Indian Pale Ale con una graduación algo más alta que las normales y un sabor intenso, muy amargo o al menos más amargo. incluso un olor algo más alto que otras. 

Es una cerveza con más lúpulo del habitual, creada en Reino Unido para soportar el viaje hasta la India cuando allí estaban los británicos ordenando el territorio, o desordenándolo según se mire. Y para ello inventaron este tipo de cerveza con más alcohol y más lúpulo.

Es una cerveza de color claro, creada a finales del siglo XVIII, con espuma algo más contundente, y que hoy goza de fama, y sobre todo de diversas fabricaciones para matizarla o entregarla con diversos matices y grados según el tipo y la cantidad de lúpulo que le mezclan.

Esta que vemos es de Bélgica, un hermoso país para beber cervezas de numerosos sabores. Cervezas y bebidas similares a la cerveza con frutas y sabores diversos. Es una cerveza de malta de cebada con 6,5 grados lo que exige tener cuidado en su degustación, pues una de medio litro es suficiente para ponerte en su punto excelente de… de… de pedir otra más.

La está vendiendo Alcampo a un euro lata de medio litro lo que nos lleva a un buen precio para una buena cerveza.

Nota.: OJO, en un día en el Alcampo ha subido de precio desde 1 euros a 1,79 euros. Una buena subida.




Dos postres de Menú del Día, en Sabiñánigo, Huesca

Cuando acudes a un restaurante buscando los menú del día a veces te encuentras con buenos platos y muy buena relación calidad precio y otras veces se termina ante menús turísticos sin gracias, sin ganas, sin profesionalidad. Hay de todo como en muchos sitios. Pero si deberíamos exigir que los menús del día fueran acorde con una calidad media para dejar en buen lugar la restauración. Todos sabemos que pagamos y qué se nos puede servir por el precio.

Os dejo aquí dos postres de un menú del día de 15 euros con bebida e IVA incluido de Sabiñánigo en Huesca. Uno es Trenza de Huesca con helado de chocolate y una base de chocolate caliente, y el otro es un puding con dos bolas de helado de vainilla sobre una base de yogurt. Como se puede ver, bien montado, con gusto y algo de trabajo que se podrían evitar en un menú económico, pero que han decidido trabajar algo más.

Ejemplos de estos son los que hay que aplaudir y los que llevan clientes a los salones, clientes además que vuelven pues no quedan defraudados.

Pastelería repostería LaNave en Huesca. Un lugar exquisito

 
Que un pueblo oscense con dos habitantes y tres casas funcionando haya logrado poner en el mercado aragonés una panadería que todos los aragoneses conocemos, es como poco de premio. Es el caso de la localidad de LaNave y la pastelería con el mismo nombre, a pie de la carretera… todavía. Un local muy visitado, muy comprado y con una serie de productos exquisitos, baratos y que entran por los ojos.

Podría hablar del pan o de los dobladillos, de las empanadas o de los mantecados, de las rosquillas o de los hojaldres. Más de 30 años vendiendo panadería, pastelería y repostería, tartas de manzanas, trenzas o empanadicos dulces y salados, longaniza y preñaos.

Un lugar especial, muy fácil para aparcar junto a la carretera (si no está lleno de clientes)  y que hay que visitar y comprar.

Restaurante colombiano Buenaventura en New York

Es un cartel de calle de un restaurante colombiano en la ciudad de New York, en el barrio de Queens con mayoría de latinos viviendo en su seno. El barrio de las 200 nacionalidades y 50 idiomas. La meca del New York más mundial, más sabroso, incluso tal vez menos turístico si sabes buscar rincones sin miedo.

¿Y qué nos ofrece el Restaurante Buenaventura de New York? Pues sin duda arepas, que se pondrán de moda muy pronto en todo el mundo, fritangas, calentados, huevos al gusto, sancocho de cola, sopa de menudencias, mariscos o acompañamientos. Comidas sabrosas, intensas, copiosas incluso, y sin duda típicamente colombianas pues si no sabe a Colombia no se triunfa entre sus compatriotas.

¿Por qué en España no es tan fácil tener aceptables restaurantes latinoamericanos? Pues no lo sé, pero es un mundo a explorar.

Berenjenas de Almagro, sabores antiguos de hoy

En Castilla la Mancha se fabrican unas berenjenas que son fabulosas, el lujo de los encurtidos españoles convertidos en sabor delicado y diferente a todos los encurtidos. Las berenjenas que conocemos como “de Almagro”. 

Unas berenjenas que surgen en distintas presentaciones tras recogerlas verdes, cuando son pequeñas y tras limpiarlas y cocerlas un tiempo corto con un sistema muy particular que cada cocinero familiar guarda para sus hijos, las aliñan unos días con vinagre, aceite, sal, ajo y diversas especies. 

Tras este fermento que dejan con las berenjenas unos 10 días las pueden embotar tal cual o rellenandolas de pimientos dulces o picantes o de hierbas aromáticas para servir tras otros días de fermento o guardar embotadas.

Todo este proceso parece ser un sistema de conservación dada la presencia durante siglos de los árabes en España, fundamentada en lograr conservar durante tiempo la gran cantidad de berenjenas que se cosechaban en la zona. Y mantenida en los siglos nos ha llegado hasta la fecha como un producto diferente que nos lleva a sabores muy antiguos.

Alubias pintas o rojas en olla de cocción lenta

Las ollas de cocción lenta que han popularizado las cocinas americanas por falta de tiempo en las casas para hacer comidas calientes o de pucheros, son sin duda una herramienta qu bien utilizada aporta detalles interesantes a la cocina actual. 

Aumenta los sabores, hace mucho más sencillo el cocinar y sobre todo permite hacerlo programado para que no tengamos que estar pendiente de su finalización, de darle vueltas, de añadir agua, etc.

El otro día hice unas judías pintas sencillas en una de estas ollas de cocción lenta. Normalmente es todo tan sencillo como añadir los ingredientes a la olla, poner el tiempo estimado y dejarla trabajar. Nada más. nada menos. Tan sencillo que un niño sabría hacerlo. 


Es verdad que se puede hacer algo mejor si por ejemplo se sofríen algunas verduras antes de someter a cocción todo, pero el resultado siendo más complejo para novatos no aporta una barbaridad de sabor añadido.

Entre 8 y 12 horas antes de ponernos a cocer las judías pintas las ponemos en agua para que se hidraten. Unos 80 gramos por comensal, en seco. Si tienes duda para saber si son muy viejas y secas o más nuevas, pon 10 horas y punto. El agua que las cubra siempre y para ello lo mejor es pasarse un par de dedos de agua por encima cuando lleven dos horas a remojo.

Una vez ya hidratas, ponemos en la olla de cocción lenta lo siguiente. Las judías con el agua de su hidratación. Medio ajo por persona picado muy fino (yo no pongo cebolla pero si te gusta añade el doble de cantidad que de ajo). Una cucharada sopera de salsa de tomate o tomate frito de cajita de cartón (como ves todo muy sencillo). Una hoja de laurel. Una ramillete pequeño de romero o de tomillo. Media cucharadita de café de pimentón dulce por comensal (si te gusta el picante, pon algo de pimentón picante). Media cucharada sopera de aceite de oliva por comensal. Y como medio puño de jamón picado muy fino, o de jamón y chorizo o de jamón y longaniza. Incluso algo menos tambiçen sirve. Ya venden cajitas de jamón o bacon picado listas para añadir.


Se podría poner también algo de zanahoria, un poco de morcilla que pondríamos cuando faltase una hora de cocción, y siempre junto al plato a la hora de servir unas piparras. Volvamos a la olla de cocción lenta.

Has puesto todo en crudo, todo seguido y junto y tras remover todo, añades sal a tu gusto (corregirás tras la cocción) y revisarás que el agua sobresale al menos un dedo gordo de todo el conjunto de productos. 


Que no se te quede seco al final, y recuerda que los sabores en este tipo de cocción son algo mas potentes que en una cocción normal. Si eres de los que te gusta el sabor fuerte puedes añadir un cuarto de pastilla de concentrado por comensal.

Y pones todo el conjunto 4 horas a temperatura ALTA de la olla de cocción lenta. Al ser alubias pintas (o si fueran rojas) no las pongas en temperatura BAJA pues aunque saldrán casi mejor de sabor con 8 horas de cocción, es posible que no lleguen a hervir lo suficiente como para evitar la toxina PHA que desaparece en todos los casos al hervir la legumbre de color. 


En temperatura ALTA todo hierve al menos la media hora final y es más que suficiente. Si las judías fueran blancas sería más recomendable poner todo a 8 horas en temperatura BAJA.

Estas ollas de cocción lenta se quedan en modo CALENTAR tras acabar su ciclo de cocción, con lo que si la programas por la noche o por la mañana y te tienes que ausentar de cas, ella sola se apaga y se queda en modo CALENTAR hasta el momento de servir..
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...