Ensalada de tomate y atún con corte hasselback o similar

A la hora de las ensaladas el color, incluso el olor y el brillo es importante para que entre por los ojos pues suelen ser productos simples, sencillos muchas veces y donde la presentación ayudan mucho.

Este tomate aragonés está cortado en flor, para abrirlo entero y presentarlo en el plato como una ensalada donde el fruto es el que marca el plato con rotundidad. No es un corte hasselback clásico aunque de algún modo se le parece. Se trata de cortar para abrir. Y en los huecos poner en este caso atún en aceite de oliva. 

Unas olivas rellenas de anchoa acompañan muy bien. Pero en la misma medida que se ha puesto el atún casi desmigado se puede poner otro ingrediente por encima, por ejemplo una pieza de queso burrata algo desmigada o un queso mozzarella con unos toques por encima de cilantro o perejil. 

Caben muchas opciones ante la base del tomate siempre bien maduro para que tenga sabor y rociado con un buen aceite de oliva virgen extra. Y si acaso unos toques de vinagre de Jerez o unas gotas de limón. Y pimienta negra molida si nos gusta el sabor.

Flores de calabacín en tempura con relleno de queso y marisco

Es tiempo de calabacines, de calabazas también, pero sobre todo de los hermanos pequeños. Y aquí podemos ver a la planta con sus flores, anunciando una buena cosecha. Las flores se pueden también coger y rellenar de carne picada para hacerlas después al horno. 

O algo mas sencillo todavía, preparando una bechamel con queso o gambas a nuestro gusto, no muy clara, como si fuera para croquetas y una vez algo templada rellenar las flores con delicadeza y pasarlas por un rebozado de tempura y freír en bastante aceite hasta que la tempura esté crujiente.

Lo malo de estos sistemas es que cada flor es un calabacín pero son deliciosas. Si las cueces pues también se pueden hacer cocidas o al vapor y rellenarlas de cualquier ensalada, marisco picado o queso, hay que cocerlas entre tres y cuatro minutos y pasarlas por agua con hielo para cortar la cocción nada más sacarlas del calor. 

Recuerda que hay flores de calabacines machos (debajo de la flor solo tiene un rabo delgado) y hembras (debajo tienen un tallo más grueso en forma de útero natural), y las primeras sirven para polinizar las flores hembras pero se caen sin producir fruto.

Sandía con tomate, sal y pimienta. Y aceite de oliva, que no falte

A veces los sabores los tenemos que provocar un poco, no se presentan así de sencillos. Esta que vemos arriba es una simple sandía que se toma de aperitivo o acompañando platos principales, sean carnes o incluso pescados. Fruta dulce que convertimos en sabrosa fruta algo salada, y está muy buena.

Cortamos unos dados de sandía y la salpimentamos. Por encima le ponemos unas gotas de aceite de oliva virgen extra y unos toques de cebollino, perejil, romero, cilantro o tomillo. Al gusto del cocinero o del comensal pues el cilantro es sabor que no a todos gusta. 

Unos tomatitos cherry o incluso unos pepinillos en vinagreta o ya si eres de los atrevidos un par de filetes de anchoas por encima, terminan un aperitivo de lo más novedoso. Simple y barato.

Arroz seco de berenjena y yogurt ácido

Hay muchas maneras de hacer un arroz seco, ese clásico arroz al que muchos llaman paella aunque no sea una paella. Muchas maneras de hacer el refrito, de hacer el caldo, muchos momentos diferentes para incorporar el arroz, para decidir qué tipo de especias le añadimos, sobre qué producto principal lo hacemos girar e incluso en qué tipo de fuego lo hacemos o con qué tipo de agua hacemos el caldo. 

El otro día descubrí un arroz seco tipo paella, de verduras y donde la berenjena ocupaba casi un protagonismo total, con algo de judía verde, pimientos y tomate, ajo y poco más, al que le añadí al finalizar la cocción unas cucharadas de yogurt griego, o yogurt ácido sin azúcar. 

Ese yogurt lo había batido antes con perejil bien picado para que cogiera algo de sabor añadido. Simplemente lo puse por encima del arroz y a la hora de servir es cuando cada comensal se lo revolvió o no con el arroz de verduras. 

Es curioso, es interesante, está diferente y muy suave, es sin duda un experimento que recomiendo. A la hora de servir unas gotas de aceite de oliva por encima le dan un poco más de brillo y suavidad.