Sabores de helados artesanales franceses

No es complicado hacer helados en casa, con heladera o con técnicas similares. A veces tenemos dudas con los sabemos pues queremos un producto que no sea el que se vende comercialmente, para eso lo hacemos nosotros. Veamos algunos sabores de helados artesanales de Francia, para ver si nos sirven de copia.

Cerezas negras o rojas

Helado Azul

Plátano Veteado

Barra de chocolate y nuez

Sabor chicle

Fresa búlgara

Café

Caramelo de mantequilla salada

Chocolate

Lavanda

Helado de Licor

Chocolate con menta

Helado de nuez de macadamia

De galleta de mantequilla

Pistacho

Praliné rosa

Regaliz

Helado de ron con uva

Helado de Rosa

Stracciatella

Tiramisu

Vainilla

Yogur

Sopa fría de verduras, como si fuera un gazpacho


Este que vemos es un gazpacho servido en un restaurante francés. Puede que no parezca un gazpacho, y efectivamente, no es un gazpacho. Pero iba en un menú cerrado en la zona de Normandía y es esto lo que nos sirvieron con el nombre de gazpacho español.

La textura no se parecía, el sabor tampoco, pero curiosamente estaba muy bueno. Una sopa fría de verduras. Los brotes de soja o de lentejas, el tamaño de ls verduras picadas en el gazpacho, la falta de espesante natural como la propia miga de pan, la ausencia de aceite de oliva denotaban que era un querer y un no poder. Pero estaba muy bueno.

El gazpacho permite algunas variables, pero no tantas. Así que sí, se puede hacer sopas frías de verduras que NO son gazpacho, y no creo que sea interesante venderlas como gazpacho para disimular. El cilantro, tal vez un exceso de pimiento verde, denotaban la ausencia incluso de una receta escrita para ser copiada. Pero funciona así.

Ensalada de tomate maduro y pan untado de ajo


Un buen plato es muchas veces una serie de alimentos bien cuidados, de calidad, bien planteados para que se unan correctamente sabores y texturas, y poco mas. Esta es una ensalada de lo más sencilla, pero cuidado, los elementos, al ser pocos, deben ser de gran calidad para que haya diferencias.

Por una parte unos tomates rojos o rosas, pero maduros y de sabor. Algo complicado de lograr en estos tiempos de tomates insípidos. Unos hilos de cebolla puesta a macerar tras cortarla fina en aceite de oliva del bueno, del extra virgen. Si no te gusta el sabor fuerte de la cebolla, las lavas en agua antes de ponerla en aceite. Puedes poner a esa maceración unas gotas de vinagre no muy fuerte.

Unas olivas negras de Aragón que son sabrosas pero diferentes, potentes. 

Unas hojas cortadas de espinacas crudas tiernas o de cualquier otra ensalada tierna que hayas encontrado para dar color y más frescor al plato.

Y junto a todo ello una rebanada de pan tostado con aceite de oliva y antes de eso, habiendo sido frotado con un diente de ajo seco para darle sabor. Si el ajo te parece excesivo, puedes suprimirlo y oponer en su lugar un picadito fino de cilantro o incluso de perejil. 

Si te parece excesivo tanto aceite de oliva, el pan tostado puede ser animado con mantequilla en vez de aceite.

Por encima de todo esto el caldo de la maduración de la cebolla, con su aceite y si acso sus gotas de vinagre. Nada más, y nada menos.