Los silos en el mundo de los íberos. Usos familiares


Siglos antes de que los romanos se asentaran en el territorio actual de España, los íberos y los celtíberos con sus distintos grupos de asentamientos y con diversas variables en sus formas urbanas de vivir, habían creado toda una seria de estructuras y herramientas para hacer algo más confortable su vida dentro de unos tiempos realmente muy duros si los comparamos con los actuales en el Primer Mundo, pero que no se alejan tanto aunque hayan pasado 3.000 años de los que siguen realizándose en algunos países en la actualidad, y que a veces nos e encuentran tan alejados del nuestro.

Este ejemplo que llamaremos "silos" íberos se han dado sobre todo en toda la zona del Nordeste peninsular.  Desde los íberos a los celtíberos. Había que conservar los alimentos durante todo el año, y una vez que la agricultura asentó a las personas tenían que ir buscando soluciones a sus problemas de mantenimiento en invierno y en verano. Y no siempre era posible tener cuevas cerca, ni poner los alimentos a salvo de los depredadores o de los vecinos.

Estos silos se creaban debajo de tierra, para varias funciones. por una parte para guardar los cereales que luego sacaban poco a poco según los iban necesitando sin tener que bajar a los huecos que estaban siempre tapados. La atmósfera en estos huecos bajo tierra era muy constante y una forma muy sencilla de guardar y conservar como si fueran armarios pero con temperatura muy constante.

En algunas zonas de Aragón y hasta no hace muchos siglos (o incluso siglo XIX) se utilizaban "neveros" para mantener encerrada la nieve helada y poderla luego servir durante el verano. A veces en construcciones similares, debajo o encima del nivel del suelo.

Pero estos silos eran también espacios para depositar —en terrenos llanos— las "basuras" que producían las familias. La basura siempre es un problema, para la limpieza, los olores o para evitar animales no deseados. Por eso mismo la importancia de tener espacios en donde retirar todo lo que no sirve, desde cerámicas rotas o excrementos humanos si eran excesivos para que la propia tierra de los alrededores los asumiera.

Estos dibujos son del Museo de Gerona.

¿Te acuerdas de las meriendas de aceite oliva, pan y azúcar?


El mundo de las conservas en España es un lujo que no siempre nosotros mismos valoramos bien, sobre todo ese mercado de algo más de precio y por ello de calidad, menos conocido pues gran parte sale hacia la exportación o se fabrica en producciones artesanas y en poco número, pero que es capaz de producir sabores y presentaciones realmente novedosas y a veces maravillosas.

Aquí vemos tres curiosas conservan que giran sobre la aceituna, sobre el aceite. Por una parte un dulce de aceite de oliva. ¿Quién no recuerda si es ya mayor de los 55/60 años, aquellas meriendas que simplemente eran pan con aceite de oliva y azúcar? Elemental, sencillo y a su vez maravilloso.

Vemos también una conserva de mostaza con aceitunas negras. La salsa de mostaza que se presenta en diversas maneras, fuerte, suave, dulce o picante, puede también usarse en unión a un paté de aceitunas negras para hacer unas tapas o para acompañar quesos, un pescado, algo de carnes suaves, etc.

Y por última una salsa sencilla y muy conocida, pero que a veces nos cuesta hacer a manos. Un alioli de aceite de oliva y ajo, hecho a mano y no mezclando salsa mayonesa con ajo en una batidora. Un alioli de la mezcla sin huevo de aceite y ajo molido a mano en un mortero. 

Aperitivo de beicon con langostinos

Esta tapa de aperitivo que voy a explicar resulta maravillosa sobre todo por su sencillez y su novedoso sabor con muy poco trabajo e ingredientes muy sencillos. Barata y fácil.

Pelamos un langostino crudo dejando la punta de la cola. Lo enrollamos dentro de un filete fino de beicon ahumado dejando fuera la parte de la cola con cáscara y lo sujetamos todo con un palillo. Lo freímos en una sartén o en freidora, lo justo para que se haga el langostino por dentro en su punto. Sobre un minuto o menos, dependiendo del grosos del langostino. 

Sobre una pequeña tostada de pan de una cierta calidad ponemos encima el frito y añadimos unas gotas pequeñas de limón. Así de sencillo y rápido. También funciona muy bien unas gotas de alguna salsa picante no muy fuerte. O incluso unas gotitas de salsa de mostaza dulce. Pero no todas las opciones, sino una de ellas.