Salmorejo andaluz, con o sin historias, pero con buen pan

El salmorejo es una sopa fría andaluza, de Córdoba principalmente, que se puede tomar como aperitivo o como primer plato, y que sirven en los bares de Córdoba con una manzanilla o con unas cervecitas frescas a modo de tapa. Visitar por ejemplo los bares de la Plaza del Mercado de Córdoba para saborearlos en todo su ambiente es un lujo.

Pero es un plato que en casa se puede hacer de manera fácil. Es casi como una especie de gazpacho pero con suficientes diferencias. Vamos a comentar la receta de forma sencilla, pues por ejemplo sería mejor hacerlo con tomate fresco bien rojo y maduro, pero en estos tiempos los tomates no tienen el sabor que necesitamos.

En una batidora americana se pone una lata de medio kilo de tomate NATURAL sin semillas (mejor si es tomate sin envasar, sin piel y muy maduro, pero tiene más trabajo el plato), se pone digo junto a un panecillo de pan seco de unos días, mojado en agua hasta que se quede blando, y muy escurrido de líquido. 


El pan correcto es el de mollete de la zona de Córdoba. Los puristas ponen solo la miga, yo pongo todo, pero para eso están los colores.

Se añade al tomate y al pan (más tomate que pan) un vaso pequeño de aceite de oliva, unas gotas de vinagre, un ajo pelado y troceado y en el último momento y para rectificar algo de sal.

Todo se bate y tritura muy bien, hasta conseguir una pasta densa, tipo chocolate espeso y de un color sonrosado pero tirando a bermellón. Si queda muy rosa es porque no tiene suficiente tomate maduro y aceite.

Se sirve frío (mejor fresco), con un picado de jamón o de huevo duro. También admite bien algunas hierbas aromáticas y un poco de pimienta o polvo de guindilla en muy poca cantidad.

El vino Manzanilla o el Fino le cae de maravilla, pero también un blanco con cuerpo, un Viñas del Vero, un Albariño o un Txacolí.

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