Ensalada de tomate maduro y pan untado de ajo


Un buen plato es muchas veces una serie de alimentos bien cuidados, de calidad, bien planteados para que se unan correctamente sabores y texturas, y poco mas. Esta es una ensalada de lo más sencilla, pero cuidado, los elementos, al ser pocos, deben ser de gran calidad para que haya diferencias.

Por una parte unos tomates rojos o rosas, pero maduros y de sabor. Algo complicado de lograr en estos tiempos de tomates insípidos. Unos hilos de cebolla puesta a macerar tras cortarla fina en aceite de oliva del bueno, del extra virgen. Si no te gusta el sabor fuerte de la cebolla, las lavas en agua antes de ponerla en aceite. Puedes poner a esa maceración unas gotas de vinagre no muy fuerte.

Unas olivas negras de Aragón que son sabrosas pero diferentes, potentes. 

Unas hojas cortadas de espinacas crudas tiernas o de cualquier otra ensalada tierna que hayas encontrado para dar color y más frescor al plato.

Y junto a todo ello una rebanada de pan tostado con aceite de oliva y antes de eso, habiendo sido frotado con un diente de ajo seco para darle sabor. Si el ajo te parece excesivo, puedes suprimirlo y oponer en su lugar un picadito fino de cilantro o incluso de perejil. 

Si te parece excesivo tanto aceite de oliva, el pan tostado puede ser animado con mantequilla en vez de aceite.

Por encima de todo esto el caldo de la maduración de la cebolla, con su aceite y si acso sus gotas de vinagre. Nada más, y nada menos.

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