Banquetes en la Edad Media. Sin patata ni tomate

Los banquetes medievales no se diferenciaban mucho de los actuales banquetes de gala. Muchas comidas suculentas y en excesivas presentaciones, mucha bebida, productos de calidad, música y buen servicio, comodidad y mucho tiempo para poder digerir las grandes comilonas poco a poco.

Los banquetes son esos momentos en que se hacen negocios, acuerdos, relaciones y amistades nuevas, presentaciones e incluso odios. Siempre alrededor de un anfitrión que es quien invita. En la Edad Media y como los servicios no eran tan sofisticados como ahora las comidas de banquete duraban todavía más tiempo y se entremezclaban con músicas, representaciones teatrales, bufones y entretenedores.

Dicen los libros que en algunos banquetes se propiciaba incluso que los campesinos de la zona, los pobres trabajadores con hambre podían acudir a contemplar desde algunas estancias cercanas las grandes comidas de sus señores cuando tenían visitas importantes, como si el permiso de “mirar” fuera un premio para su dignidad.

Siempre existía una zona de alto nivel, elevado sobre el resto de mesas, donde se sentaban las personas más importantes junto al anfitrión y donde se servían los platos antes que a nadie y se actuaba para ellos mientras el resto de comensales contemplaba los actos. Las mesas de maderas largas se cubrían de manteles bordados y sobre ellos se ponían manteles más pequeños y estrechos para limpiarse las manos y la boca.

Cada cierto tiempo pasaban los lavamanos para dejar limpias y aseadas las mismas y dispuestas a seguir cogiendo con los dedos la mayoría de alimentos, pues no había tenedores y no siempre los cuchillos se utilizaban para cortar y trocear.

Los alimentos eran servidos entre los tres y los diez pases según la importancia de la comida, y a su vez era normal que sobre las mesas hubiera recipientes con diversos “aperitivos” para que cada comensal se sirviera a su gusto. Pero hay referencias de comidas de banquete con más de 40 platos diferentes servidos en otros tantos pases.

Muchas carnes sobre todo de caza, pocos pescados, bastantes potajes diversos, grandes filetes y aves de todas las clases eran los platos lógicos en aquellos tiempos, con panes de diversas clases de cereales.

Vinos, hidromieles, sidras, cervezas, zumos de frutas exóticas, bebidas para poder pasar tanta comida que no parecían acabar de salir de las cocinas que siempre mantenían algo alejadas para que no dieran calor ni sobre todo olor pues la limpieza no era una posibilidad contundente.

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