Cómo se come el rambután fresco y la venenosidad de su semilla

El rambután es un árbol tropical sobre todo de la zona del sur de Asia y parecido al lichi, de hecho en algunas zonas se le conoce como el lichi peludo, y que desde hace décadas se cultiva también en zonas de Hispanoamérica.

Lo más habitual es tomarlo en conserva  envasado en latas, como una fruta de postre que sobre todo se ofrece en restaurantes chinos. Pero también se puede consumir fresco pues ya se vende en algunos mercados importantes de España o en tiendas de frutas que se traen desde América.

Si nos fijamos, cuando lo consumimos enlatado siempre nos sirven la fruta pelada pues su funda exterior está llena de unos pelos gruesos casi leñosos y también sin la semilla interna. 

En este caso es porque la semilla es ligeramente venenosa si no la expulsamos una vez consumida la carne. Por eso siempre hay que tomarse solo la pulpa del fruto. Su sabor y textura es parecida al de una uva pelada, ligeramente dulce, meloso y muy agradable en boca.

Para tomarlos en fresco hay que quitarles la parte exterior que los recubre cortando con un cuchillo la zona de donde se ha arrancado del árbol y se hace una incisión longitudinal para luego sacar el fruto en un acto como de exprimir el rambután. Se puede meter en boca todo el interior y tirar la semilla, sin comerla. No es tan peligrosa como para no poderla meter en la boca.

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