Sopa o caldo de verduras gratis, de aprovechamiento


Cuando veo en la pescadería de un supermercado que alguna persona delante de mi turno de compra solicita que le tiren la cabeza y la raspa de un pescado me entra un dolor en las ingles que me retuerce allí mismo. ¡¡Dios!! ¿qué pensaría la propia merluza si no solo la hubiéramos matado, sino que además su potente cabeza va a la basura por no saber hacer nada con ella?

Los caldos, las sopas, los consomé, los guisos con sabor necesitan entrar más en nuestras mesas, pues son una fuente de líquidos, de sabor, de comida, de ahorro, de minerales tremendamente baratos y fáciles de hacer.

Ahora mismo estoy haciendo una base de caldo para esta noche. En una olla lenta pero podría ser una olla normal, he puesto los desechos (pieles y zonas duras) de dos tomates que he utilizado para unos garbanzos en ensalada, los restos de dos pimientos, el rabo de una cebolla, un trozo de calabacín, el caldo del frasco de cristal de los garbanzos, un puñado pequeño de lentejas secas, un trozo de jamón, unas pastilla de sabor y una zanahoria pelada y cortada a trozos. Nada más que eso.

A la noche decidiré si lo sirvo como un caldo de verduras simplemente colado y rectificado de sal, o si pasaré pasaré algunas verduras como la zanahoria y el calabacín por la batidora y presentaré una crema de verduras con unos tostones de pan frito. O si en cambio al caldo de verduras le añadiré un huevo cocido rallado o unos fideos. Ya lo decidiré luego. la base ha salido gratis.



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